Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Dos gijonesas diseñan un sistema de realidad virtual para que los niños ingresados disfruten de grabaciones de payasos en plena pandemia

Gafas para animar a los más pequeños

Por la izquierda, Ana Bravo y Carmela Romero, en la Laboral grabando contenido para su visionado con gafas de realidad virtual.

Por la izquierda, Ana Bravo y Carmela Romero, en la Laboral grabando contenido para su visionado con gafas de realidad virtual. Ángel González

Antes de la pandemia, los payasos de “Clowntigo” animaban a los niños hospitalizados en el HUCA todos los viernes por la tarde, con visitas a las habitaciones y juegos con los pequeños. Ahora esa actividad está prohibida, pero Carmela Romero, la payasa “Nose” para los pequeños, no se rinde. Actriz, productora y distribuidora de artes escénicas y voluntaria en la planta séptima del HUCA desde el 2014, ha decidido unir esfuerzos con la también gijonesa Ana Bravo, a la que conoció a raíz de una residencia en Laboral. Juntas están poniendo en marcha un proyecto para seguir llegando a los pequeños y lo han hecho gracias a unas gafas de realidad virtual con las que ofrecerán a los niños contenidos de vídeo de los payasos hospitalarios. “Con las gafas será casi como si estuviéramos con ellos”, explican.

Ana Bravo, creativa audiovisual especializada en 360.º y que está rodando el primer corto de Asturias en realidad virtual, se ha encargado de la parte técnica, mientras que Carmela Romero se mete en el papel de “Nose” para grabar el contenido que quieren hacer llegar a los niños. La idea es que cada payaso pueda tener sus propios espacios para que los niños los vean a todos, y para ello “necesitamos financiación”, señalan.

Ya están en conversaciones con el HUCA, el Hospital de Cabueñes y asociaciones como Galbán, de niños con cáncer, para ofrecerles un proyecto que, aunque está en sus primeras fases, tiene un gran campo de desarrollo por delante. “No sólo puede ir dirigido a niños, sino a cualquier paciente que requiera tratamientos de larga duración, como las quimioterapias o la diálisis, con personas que cada día tienen que pasar cuatro horas enchufadas a una máquina”, indican.

Gracias a las gafas de realidad virtual y los contenidos adaptados, los pacientes podrán “dar una vuelta por un museo, ver una obra de teatro o una película con la sensación de estar viviéndolo en primera persona”. Y con la ventaja de que, mientras reciben su tratamiento, “les ofrecemos la posibilidad de desconectar durante un tiempo de la realidad”.

Algo que no es baladí. Según la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), la mitad de pacientes oncológicos presentan malestar emocional o síntomas de ansiedad asociados al tratamiento de quimioterapia. La aplicación de la realidad virtual logra disminuir la sensación de dolor en un 84 por ciento y mitiga la ansiedad previa en un 26 por ciento. Gracias a las gijonesas, y en colaboración con la Laboral e Impulsa, podrán tender una ventana al exterior, lejos de la enfermedad.

Compartir el artículo

stats