Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Ratifican la condena a los okupas del Carmen, cerca ya del desalojo

La Audiencia mantiene el delito de usurpación para ocho de ellos y el plazo de un día para salir del edificio cuando el fallo sea firme

Agentes de la Policía Nacional en una intervención reciente en el edificio okupa del Carmen.

Agentes de la Policía Nacional en una intervención reciente en el edificio okupa del Carmen.

Los okupas del edificio del Carmen, justo en frente de la plaza de “El Presi”, están más cerca del desalojo tras seis años con la situación enquistada para malestar de vecinos, comerciantes y hosteleros de la zona. La sección octava de la Audiencia Provincial acaba de ratificar la condena por un delito de usurpación contra ocho de sus inquilinos, de distintas nacionalidades, y que fue emitida por el Juzgado de Instrucción número 2 en mayo de ese año. Ese fallo, que les imponía el pago de una multa de 180 euros, incluía que los procesados tendrían “un plazo máximo de un día desde la firmeza de la sentencia para proceder al desalojo voluntario”. Ahora ya no cabe recurso posible.

Basura por las ventanas, insultos a los vecinos, peleas, tentativas de suicidio, casos de supuestos malos tratos, un incendio que obligó a desalojar el inmueble parcialmente y hasta el hallazgo de un cadáver momificado que llevaba meses muerto en uno de los pisos. El historial de sucesos ocurridos este edificio ubicado en la calle Carmen es muy amplio y dilatado en el tiempo desde que el dueño de la constructora que llevó a cabo las obras desapareciese y el inmueble quedase en el limbo. Pronto se empezaron a llenar todos los pisos de este edificio de tres plantas ubicado en pleno centro de Gijón.

Los vecinos de la zona comenzaron a ver cómo los nuevos inquilinos comenzaron a llevarse radiadores, calentadores, váteres y puertas... todo lo que se encontraban. Todo el edificio está sin luz, y la mayoría utilizan las linternas de sus teléfonos para poder llegar a casa cuando oscurece. El hueco del ascensor, además, está plagado de basura y fue en esa zona en la que se originó el incendio que el pasado verano obligó a desalojar a muchos de los moradores, además de los vecinos del edificio próximo.

La actual propietaria del inmueble lleva desde hace alrededor de seis años tratando de vaciar el edificio. Algunos de los residentes ya tenían condenas por usurpación, pero no fue hasta el año pasado que la sentencia incluía el desalojo del inmueble para los condenados. A nueve de ellos –el fallo judicial tuvo que ser traducido al francés, polaco, búlgaro y árabe para que los receptores entendiesen la decisión– se les atribuyó un delito de usurpación, que todos, con abogados de oficio, recurrieron ante la sección octava.

Inquilinos variados

El tribunal de la Audiencia ha ratificado la condena para ocho de ellos tras absolver a una de las condenadas en primera instancia, toda vez que la mujer ya hace tiempo que no vive en el número 1 de la calle del Carmen. Ese puede ser el problema que se encuentre ahora la dueña del edificio, que es un lugar en el que sus inquilinos van rotando conforme pasan las semanas. Los hay habituales y que llevan mucho tiempo, pero también de tanto en cuanto se suman nuevos huéspedes. El problema lleva años enquistado y su presencia genera conflictos en la zona. Ni la pandemia los ha evitado. Ahora, tras el fallo de la Audiencia, se abre una nueva puerta para que la del edificio okupa se cierre a cal y canto y sin nadie.

Compartir el artículo

stats