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Los dos agentes que reanimaron a un hombre que entró en parada en Gijón: "La gente debe perderle el miedo a la RCP"

El afectado, de 42 años, logró recuperar el pulso y está en la UCI de Cabueñes

Javier Rodil y Javier Sánchez, esta mañana, frente a la comisaría de la Policía Local de Gijón

Javier Rodil y Javier Sánchez, esta mañana, frente a la comisaría de la Policía Local de Gijón

Un vecino de la calle La Paz escuchó ayer por la mañana un fuerte golpe con sonido metálico. Se asomó a la ventana, vio a un hombre tendido en el suelo y alertó a las autoridades. Eran las 8.08 horas de la mañana, y los agentes Javier Rodil y Javier Sánchez estaban de patrulla por la calle Cabrales, a la altura del Ayuntamiento. Les enviaron a la zona y, a su llegada, vieron que el varón ya tenía el rostro azulado: estaba en parada cardiorrespiratoria. Sus maniobras de reanimación durante, calculan, unos 15 minutos, facilitó que finalmente el hombre recuperase el pulso con la ayuda de los sanitarios de una UVI-Móvil. Ahora está en Cabueñes, en estado muy grave, pero con vida, y los dos agentes esperan que episodios como este sirvan para concienciar a la ciudadanía de la importancia de aprender y “perderle el miedo” a la llamada RCP. “Es muchísimo más fácil de lo que parece”, aseguran.

Rodil acaba de cumplir 31 años en el cuerpo y recuerda todavía los años en los que Gijón no disponía de UVI-Móvil ni de una red de ambulancias nutrida. “Yo llevo muchos años haciendo maniobras de reanimación y haciendo cursos de reciclaje, pero recuerdo que al principio nos venían a dar clases del Samu de Madrid y nos parecía ciencia ficción. Ese nivel de cuidados aquí no lo teníamos”, recuerda el veterano, que explica que, por entonces, lo normal era trasladar directamente en coche al afectado hasta el hospital, haciéndole la RCP por el camino. Las tasas de supervivencia eran comprensiblemente mucho más bajas.

Sánchez, por su parte, se está estrenando por todo lo alto en el cuerpo policial de Gijón. El de ayer era su segundo día de prácticas, aunque acumula también años de experiencia como interino. En actuaciones como esta, ambos reconocen que el miedo y el nerviosismo, de llegar, lo hacen más tarde. “Ahora con el virus tampoco sabes a qué te expones, pero en ese momento tampoco lo piensas. Sabemos que ante una urgencia no podemos pararnos a pensar en eso”, aclaran.

El trabajo de un agente policial en tiempos pandémicos ha cambiado bastante. Rodil, Sánchez y el resto de compañeros patrullan ahora con una tranquilidad inusitada por las noches y con bastante calma por las mañanas. “Ahora puede haber más jaleo por las tardes, pero en cuanto oscurece las actuaciones que tenemos son básicamente fiestas en casas. De esas todavía hay”, reconoce Rodil, que matiza que, en realidad, “la mayoría de los gijoneses sí cumplen las normas”, aunque les gustaría no tener que tratar con incumplidores a diario. 

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