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Doce prematuros salen adelante en un año gracias a la donación de leche en Cabueñes

El servicio, que ayuda a crecer y reforzar el sistema autoinmune de bebés con poco peso, batió en 2020 el récord de litros consumidos, casi 19

Una de las neveras del banco de leche materna del Hospital de Cabueñes. | Ángel González

Una de las neveras del banco de leche materna del Hospital de Cabueñes. | Ángel González

Doce recién nacidos salieron adelante en Cabueñes el año pasado gracias a la media docena de madres que decidieron ceder altruistamente parte de su leche. El caso más delicado fue el de un prematuro de tan solo 28 semanas de gestación que pesó 620 gramos. Pese a haberse reducido a la mitad el número de donantes y aunque el virus obligó a restringir en gran medida la comodidad en partos y lactancia, el servicio del banco de leche del hospital –satélite del recursos de referencia en Asturias, el del HUCA–, registró en este último año de pandemia su pico máximo de litros consumidos, 18,9. Para estos pequeños que nacen con poco peso, en el caso habitual de que sus madres no sean todavía capaces de lactar, el banco de leche les permite acceder a una leche materna que incrementa sus posibilidades de ganar peso, desarrollar un mejor sistema autoinmune y, en general, crecer más saludables. Cabueñes ya ha sacado adelante a 47 pequeños con la ayuda de este banco en sus cuatro años de trayectoria.

Desde el hospital gijonés, el área de Neonatología temió al comenzar la crisis del covid-19 encontrarse pronto con serios problemas de abastecimiento para estos niños. Entendían que la restricción de visitas, el cierre obligado del dormitorio que el servicio suele poner a disposición de madres que quieran lactar y vivan lejos del hospital, así como el estrés propio de la pandemia y de dar a luz, fuese a suponer una bajada radical del número de madres donantes. El cambio se notó, porque hubo seis voluntarias y el año anterior habían sido doce, pero las nuevas ayudantes donaron más leche y lograron que el montante total solo bajase un tercio y superase los 20 litros, más de los que acabaron usándose en Gijón. “Fue suficiente, hay que entender que la natalidad sigue a la baja en Gijón y que poco a poco el número de bebés que necesitan leche donada es menor”, aclara Teresa González, neonatóloga en Cabueñes y responsable de la organización de este banco de leche.

El objetivo primordial de estas donaciones es garantizar la alimentación natural –en caso de que sus madres quieran– de los llamados grandes prematuros. Así es como el sector sanitario denomina a los recién nacidos por debajo de las 28 semanas de gestación. Vinieron al mundo tres de estos pequeños en 2020, una cifra estable en los últimos años. “No todos necesitan leche donada, pero sí es más habitual. El abanico es amplio: los bebés de este último año tenían entre 23 y 32 semanas y la media es de 29, pero todos son pequeños. El más grande pesó 1.490 gramos. La generosidad de las madres donantes nos permite cuidarlos mejor”, completa González.

El servicio empezó a ofrecerse en Gijón en 2017, pero las madres voluntarias todavía tenían que desplazarse al HUCA –lo hicieron siete mujeres ese primer año–, y sirvió para cubrir las necesidades de siete bebés. Al año siguiente, con el servicio aún centralizado en Oviedo, pero con más experiencia para buscar nuevos candidatos, seis madres donaron su leche y catorce niños, el doble, se vieron beneficiados. En 2019, en junio, se abrió el banco satélite en Gijón, evitando desplazamientos, y el número de donantes subió hasta doce, quedando estable el de los pequeños que recibieron leche. Ahora se espera que, si el número de voluntarias sube este año –deben superar una entrevista y una analítica para garantizar la seguridad de ellas y de los bebés– y el de los beneficiarios no aumenta, el banco pueda seguir incrementando el volumen de leche que consume cada pequeño.

  1. Bebés. Pese a las restricciones del covid, doce recién nacidos con muy poco peso salieron adelante con leche donada de otras madres en Cabueñes.
  2. Madres. Fueron seis las mujeres que donaron parte de su leche, la mitad que el año anterior. Pese a ello, los casi 20 litros cedidos excedieron la demanda.
  3. Banco. Cabueñes recoge leche materna donada por madres con buena lactancia que quieran ayudar a prematuros. El año pasado, el más pequeño pesó 620 gramos.

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