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Un colegio de Gijón forma a sus alumnos para ser ciclistas responsables

El centro educativo de El Cerillero estrena el programa Biciescuela para que los chavales circulen con seguridad por la zona urbana

Cuando la bici va a la escuela: el colegio Cervantes de Gijón conciencia a sus alumnos en el uso de la bicicleta Ángel González

Frenar solo con una mano, aprender a esquivar obstáculos o a rodar en zigzag. Montar en bici requiere ciertas habilidades, fundamentales para circular por la ciudad, que estos días están siendo aprendidas por los niños del colegio Cervantes. Ellos, junto con los escolares de los centros Evaristo Valle y Pumarín, forman parte del proyecto Biciescuela que se desarrolla estos días con 141 pequeños con el objetivo de formar ciclistas responsables para el futuro.

“En nuestro colegio tenemos ya mucha experiencia en la formación de los niños para rodar con seguridad, llevamos seis años con ello”, recuerda la directora, Geles García, pero en este caso es la primera vez que se hace en coordinación con el Ayuntamiento. “Es una satisfacción que ya sea un programa municipal”, afirma, por lo que implica de formación para un futuro de movilidad sostenible. De hecho, los alumnos están haciendo estudios sobre los carriles bici y las vías por las que pueden circular, de manera que se convierten en agentes activos de lo que será la ciudad del futuro. “Ése es el objeto de estos cursos”, indicó el concejal de Movilidad, Aurelio Martín, que visitó a los escolares en la mañana de ayer para conocer también un proyecto de estudio que han llevado a cabo los escolares sobre la flora y las aves que viven en el parque de El Lauredal.

Los escolares, durante unode los talleres en el colegio Cervantes. | Ángel González

La actividad se desarrolla en dos fases: la primera para que los niños aprendan a circular de forma autónoma, segura y responsable con “habilidades ciclistas básicas” para los menores que ya saben montar en bicicleta (equilibrio y pedaleo) pero quieren aprender otras habilidades para circular con seguridad como el ajuste y postura en la bicicleta, esquivar obstáculos y frenadas, mirar hacia atrás, señalización de las maniobras, o el funcionamiento de las marchas, explica Luis González, monitor del colectivo La Biciclante, encargado de impartir los talleres. La instrucción se complementa el segundo día con una salida en bici por Gijón para descubrir nuevas rutas y poner en práctica todo lo aprendido.

El Cervantes, sobre ruedas

Los pequeños, alumnos de sexto de Primaria, estaban ayer encantados con la actividad Marcos Vior sabe andar en bici “desde los cinco años”, pero “estoy pasándolo muy bien, hay que ir con cuidado”, reflexionaba a los mandos de su biciclo. Zoe Jiménez también se aplicaba en los giros y las frenadas para “aprender bien y poder salir a la calle seguros, me gusta practicar”, afirmaba, encantada de que la mañana de clases se desarrollara a dos ruedas.

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