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Los papis predican con el ejemplo en el Grupo Covadonga

El equipo de baloncesto de padres mantiene los entrenamientos para inculcar a sus hijos los valores del deporte

Los papis predican con el ejemplo en el Grupo Covadonga Juan Plaza

La mejor manera de dar ejemplo es volver a vestirse de corto, calzarse los playeros y practicar deporte. La pandemia, pese a que ha dejado al ralentí a muchas competiciones deportivas, no ha podido con la ilusión y entusiasmo de los padres del Grupo Covadonga, que encontraron hace tres años su rincón para jugar, y así de paso demostrar a sus hijos la importancia de la constancia, dedicación y sacrificio como valores para la vida y el deporte. “Tenemos ganas de volver a competir, pero mientras, no faltamos a nuestra cita semanal con los entrenamientos. Es nuestro refugio”, dicen los componentes del equipo grupista de baloncesto, que participa en el “Torneo de papis”.

“Para nosotros es una forma de enseñarles y demostrarles que se puede seguir jugando sea la edad que sea, y resaltarles la importancia del deporte, de ser constantes, sacrificarse y trabajar duro para superarse y no dejar nunca el deporte, aunque a veces pueda dar algo de pereza”, cuenta Dani Mera, capitán del equipo. Fue uno de los pioneros en lanzar este proyecto hace cinco años, junto a Manuel Ferreras, que temporalmente ejerce de delegado por una lesión. Hace dos años disputaron el primer torneo para padres, de una competición recién creada que tomaba el relevo de la de las madres. Se proclamaron vencedores. Y mantienen ese privilegio, ya que el año pasado por la pandemia se suspendió la competición y este aún no se ha puesto en marcha.

Los papis predican con el ejemplo en el Grupo Covadonga

El único condicionante para formar parte del equipo es tener un hijo federado en alguna competición dentro del Grupo Covadonga. “A veces tenemos algo de piquilla. Nuestro ritmo no es como el de ellos, pero lo que importa es el mensaje que les trasladamos, y que nunca perdemos la ilusión por el deporte”, comenta Iván Menéndez. En su casa además la actividad deportiva ha sido un punto de escape para él, con el teletrabajo, y con más tiempo en casa junto a toda la familia. “El deporte sirve para oxigenar”, subraya antes de añadir que echa en falta el picante de la competición: “Al final es un aliciente que te motiva para seguir adelante. Lo pasamos bien igual, y seguimos la mayoría de los que empezamos en esto, pero la sensación de jugar los fines de semana es especial”.

En el equipo hay caras conocidas, como la del portavoz municipal de Ciudadanos, José Carlos Sarasola, al que visitó en el ensayo de esta semana su hijo Alejandro. “El baloncesto es muy táctico, hay que tener una estrategia muy buena, y como la política también te sorprende”, destaca Sarasola.

Mientras llega la ansiada normalidad y rutina, al menos un día a la semana pueden disfrutar para entrenarse en las instalaciones grupistas y mantener viva la ilusión de un proyecto con el que no ha podido ni un virus mundial. “Esperamos volver a competir, y seguir mucho tiempo con este proyecto, pero mientras aquí nos divertimos y disfrutamos”, explican para trasladar otro mensaje: el deporte es familiar y no entiende de edad.

Los jugadores del equipo, entrenando. Juan Plaza

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