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La subasta de la Ería del Piles despeja el camino para su desarrollo urbanístico

El “banco malo”, acreedor hipotecario, pujará por las diez fincas de la zona, que tendrán un precio de salida de 2,87 millones de euros

En primer término, los terrenos de la Ería del Piles. A la derecha, terrenos del PERI del Rinconín.

En primer término, los terrenos de la Ería del Piles. A la derecha, terrenos del PERI del Rinconín.

El desarrollo de la Ería del Piles, empantanado desde hace lustros primero por los pleitos con los vecinos de la zona y después por la quiebra de la promotora que proyectaba levantar un complejo turístico, de ocio y de servicios, está a punto de superar el principal escollo para su desarrollo urbanístico, con la subasta de los terrenos entre abril y mayo, con un precio de salida de 2.867.579,49 euros. Cualquier proyecto para esas parcelas es inviable mientras sigan formando parte de los activos de Asturpromotora Urbana 2004, empresa en proceso de liquidación. La venta posibilitará la entrada de una sociedad solvente, condición imprescindible para la recuperación de un espacio degradado en la fachada marítima gijonesa, ubicado frente al Tostaderu de la playa de San Lorenzo, gran activo turístico de la ciudad.

El Sareb (“banco malo”), acreedor hipotecario de los terrenos, había instado la subasta judicial o notarial de ese suelo después de que el juez hubiese rechazado la venta del suelo por tres millones de euros a la firma vasca Maceribe, tal como adelantó LA NUEVA ESPAÑA, venta a la que se habían opuesto los principales acreedores. Aquel fue el resultado de la petición de ofertas directamente por el administrador concursal, Leopoldo López Máñez, que no recibió ninguna otra. Maceribe tenía entonces un derecho de tanteo por haber aportado en su día 93.000 euros al concurso de acreedores para poder depositar la fianza en el Ayuntamiento para una tramitación urbanística. En la subasta convocada ahora no se otorga ningún derecho de remate a Maceribe, esto es, que el administrador concursal considera que ya lo ha perdido.

López Máñez ha accedido a la petición del Sareb para subastar los terrenos, pero lo hará a través de la plataforma que a tal efecto tiene el Consejo General de Procuradores de España, Subastas Procuradores, con lo que los gastos aparejados correrán a cargo del comprador y no incrementarán la deuda del concurso. Esta alternativa para la subasta se abre tras una modificación en la normativa mercantil publicada en el BOE este fin de semana.

El administrador concursal comunicó ayer al juez que la subasta se abrirá en la web de los procuradores –dando fe de las pujas un notario de Valencia, ciudad en la que tiene su despacho el administrador concursal– el 26 de abril al mediodía y se podrán hacer pujas hasta el 26 de mayo a la misma hora. El adjudicatario tendrá un mes de plazo para pagar, con lo que entre mayo y junio de este año los terrenos ya habrán cambiado de manos.

El suelo se venderá libre de cargas. Las empresas interesadas tendrán que llegar a un acuerdo con el Sareb, que va a pujar en la subasta y que tendrá la última palabra, ya que el suelo tiene actualmente unas cargas hipotecarias a su favor por 41 millones de euros, que quedarán sin efecto con la subasta. Eso no quiere decir que el banco malo puje por esa cantidad, pero difícilmente dejará escapar por cerca de tres millones de euros unas parcelas que en su día alegó al juez de lo mercantil que se valoraran en once millones. El Sareb también podría optar por quedarse el suelo y completar la tramitación urbanística antes de venderlo, como ya está haciendo en otras partes de Gijón.

López Máñez señaló ayer que el valor en el que salen a subasta las fincas, el que se les dio en el inventario del concurso de acreedores, es “un valor bajo” dado que se adoptó cuando había incertidumbres urbanísticas ahora despejadas con la aprobación del PGO y las últimas sentencias judiciales.

Los acreedores ordinarios no verán ni un euro de lo que se obtenga con la venta de las fincas de la Ería, dados los derechos de cobra preferente del Sareb. La mayoría de los activos de Asturpromotora, que también poseía suelo en Oviedo (para unas 2.000 viviendas) y en Siero y una finca junto al campus, ya han sido vendidos, con lo que López Máñez dará por cerrado el concurso de acreedores tras la subasta de la Ería. No lo cierra antes porque “he pensado en la ciudad, en Gijón, en los terrenos y en los asturianos”, ya que si se cerrara el concurso, el Sareb tendría que ejecutar la hipoteca, trámite que se alargaría “un año”, tiempo durante el cual las fincas quedarían en el limbo, al ser de una empresa desaparecida, sin posibilidad de que nadie pueda hacer nada “ante cualquier tema del Ayuntamiento o cualquier tipo de recurso”, razonó ayer el administrador concursal.

La alternativa que habían hablado el juez y el administrador concursal antes de la modificación legal de este fin de semana “que nos ha venido como anillo al dedo” era modificar el plan de liquidación, el cual no contempla la alternativa de la subasta notarial y tanto en esta como en la judicial, si no se dice lo contrario, los gastos incrementan la deuda del concurso de acreedores. Esta modificación del plan de liquidación también alargaría los tiempos, debido a los pasos necesarios para su aprobación, que no sería inmediata.

Asturpromotora posee la mayor parte de los 38.364,72 metros cuadrados de la zona de la Ería del Piles, en la que también hay algunos propietarios particulares, varios de los cuales residen ahí y con los que la empresa quebrada no llegó en su día a ningún acuerdo, lo que dio pie a pleitos que acabaron por bloquear un el proyecto de turismo, ocio y servicios que Asturpromotora –sociedad perteneciente a los mismos dueños del cercano hotel Abba– había echado a andar en 2005, tras los intentos previos de otros promotores para instalar en la zona el balneario municipal y el casino, respectivamente. Con la venta se allanará ahora el camino para un nuevo intento de desarrollar esa zona.

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