El acusado de haberse saltado el confinamiento en marzo del año pasado, porque quería evitar que se le descargara la batería de su coche, y que desobedeció después a los agentes de la Policía Local que pidieron identificarle aceptó esta mañana en el Juzgado de lo Penal número 1 una multa de 900 euros, menos de la mitad de lo que inicialmente pedía Fiscalía. Finalmente se pudo llegar a un acuerdo todas las partes.

El Ministerio Fiscal sostienía que, sobre las 16:35 horas del día 21 de marzo de 2020, en la glorieta de Viñao (Gijón), dos  agentes de la Policía Local que realizaban controles de cumplimiento de lo dispuesto por el Real Decreto 463/20, de 14 de marzo, que declaraba el estado de alarma y limitaba el derecho a la libre circulación de los ciudadanos, dieron el alto al vehículo que conducía el acusado, quien, al ser preguntado, justificó su circulación en que tenía que recargar la batería del coche.

Al comunicarle que iba a ser propuesto para sanción, solicitándole su identificación repetidas veces, el acusado, sin llegar a identificarse, hizo ademán de continuar la marcha, lo que fue impedido por los agentes. Los policías le pidieron entonces que se apeara del vehículo, haciendo caso omiso el acusado, por lo que finalmente tuvieron que sacarlo, ante su falta de colaboración.