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Emilio silva | Presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, da una charla en el Ateneo de La Calzada

Emilio Silva, memorialista: “El Valle de los Caídos nos puede ayudar a entender la historia”

“El mejor homenaje a las víctimas de la represión franquista no es un pedestal, sino aparecer en los libros de texto y las aulas”

Emilio Silva.

Emilio Silva.

Emilio Silva (Navarra, 1965) es periodista, sociólogo y presidente de la asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica. Ofrece hoy a las 19.00 horas en el Ateneo de La Calzada una conferencia titulada “Memoria histórica para la construcción de la ciudadanía”, que se enmarca dentro la serie de debates y ponencias “Haciendo Memoria”.

–Su abuelo fue la primera víctima exhumada identificada por una prueba de ADN, hace 20 años.

–El primer paso fue romper un gran silencio. Ni se hablaba ni se estudia a estas víctimas, que durante casi tres décadas no existieron para el Congreso de los Diputados. Se pudo abrir un debate sobre si la relación del presente de España era normal con ese pasado. Los silencios siempre esconden cosas.

–¿Ha sido suficiente?

–No, ha habido avances y políticas pero no han suficientes. Si así fuera asociaciones como esta no existiríamos. Desde hace tres años hay libros de textos que contemplan el mapas de fosas de todo el Estado. Entrar en las aulas era uno de los objetivos. Siempre defendimos que el mejor homenaje a los que sufrieron la represión no está en un pedestal sino en un libro de texto. Hace falta más.

– ¿La Transición se hizo en torno al silencio de las víctimas?

–La versión oficial de la Transición es que todo quedó resuelto. Nosotros no nos peleamos con lo sucedió aquellos años. Los militares de la dictadura no se iba a meter en la cárcel, pero el problema es invisibilizar que había víctimas esperando la democracia. La Transición tuvo que esconderlas. Pero desde el 2000 hasta hoy se han exhumado 700 fosas comunes. Eso demuestra que en España, este problema no quedó resuelto.

–¿Conoce casos?

–El de mi abuela. Se murió 22 años después que Franco y dos años y medio antes de encontrar la fosa de mi abuelo. Nadie la preguntó nunca nada y a eso le llamaron reconciliación. Sería impensable hacer eso mismo con cualquier víctima de un delito violento.

–¿Introducir ese relato en los libros de texto es adoctrinar?

–El argumento del adoctrinamiento es recurrente entre los que quieren mantener ocultos esos crímenes, pero el adoctrinamiento es otra cosa. No metemos inyecciones en el cerebro para que alguien pierda sus ideas. Hablamos de hechos, luego la gente puede pensar lo que quiera de la dictadura, las exhumaciones o las desapariciones. Dar conocer esto no limita la libertad de conocimiento o de expresión de nadie.

–Prosiga.

–Nadie le diría eso a una víctima del terrorismo, que contar su historia es adoctrinar. Pues a mi abuelo mataron como a Miguel ángel Blanco. Le secuestraron los de Falange, le pegaron dos tiros y lo dejaron en una cuneta lejos de su pueblo para que la familia no pudiera encontrar el cadáver.

–¿Se puede resignificar el Valle de los Caídos?

–La forma en que se exhumó a Franco impidió que eso fuera el inicio. El Valle de los Caídos es complejo, con muchas variables. Todos los monumentos son resignificables y este nos puede ayudar a conocer nuestra historia. Lo que falta al Valle es una exposición permanente, que cuente quién y cómo se construyó. Los usos que tuvo desde la dictadura hasta hoy, que tiene un uso político. Debe ser una unidad pedagógica, como otros monumentos fascistas de Europa.

–En Oviedo, una sentencia obliga a recolocar el nombre de las calles franquistas.

–Me cuesta entender que un Ayuntamiento no pueda decidir qué nombre le da a sus calles. Quizás le ley de Memoria de 2007 ha sido una pequeña trampa, porque ha habido más recursos judiciales. Ninguna calle debe homenajear a nadie que haya cometido daño. Eso es lo que plantea la ley, pero como herramienta vemos que no es así. Es triste que la política se judicialice así.

–Profundice.

–Es triste que en estos 45 años no haya habido acuerdo en qué merece y qué no un reconocimiento público. Esta sentencia impide la independencia de un órgano municipal y es algo que se ha repetido. Lo que hay detrás son personas que defienden el reconocimiento a los que formaron parte de la dictadura. Esto demuestra que el pasado no está resuelto y es un problema para la sociedad. Es algo que está por resolver. Todo lo que hacemos con la Memoria tiene un trasfondo que tiene que ver con una disputa por el significado del pasado. Lo de las calles demuestra que es un tema por resolver.

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