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Elías Rodríguez | Experto en Veterinaria, ofrece una charla en el Ateneo Jovellanos

“Los mercados de carne clandestina son un riesgo claro para nuevas pandemias”

“Hay muchos otros ejemplos de enfermedades de origen animal, como el sida o la fiebre de Malta; es más común de lo que se cree”

Elías Fernando Rodríguez.

Elías Fernando Rodríguez.

El leonés Elías Fernando Rodríguez Ferri es doctor en Veterinaria y antiguo responsable del área de Control de Zoonosis en Madrid. Su ponencia de hoy en Gijón, a las 19.00 horas en la Escuela de Comercio, será la primera de un nuevo ciclo de conferencias impulsada por el Ateneo Jovellanos y el Ayuntamiento para explicar las claves de la pandemia, su origen y lo que puede suponer para el futuro.

–Junto al covid-19, otras enfermedades como la gripe aviar o la porcina también fueron tema de conversación. ¿La situación sanitaria de ahora es extraordinaria?

–Ni mucho menos. Es seguramente la más espectacular, por la dimensión que ha adquirido, por ser pandémica. Pero no es extraordinario porque ya pasó muchas veces. Su pariente, el primer SARS de 2002 y 2003, también se extendió por el mundo y fue pandémico, pero su índice de reproducción bajó rápido y se fue. Hay muchos ejemplos: la famosa gripe española, que en realidad fue más bien americana, o el sida, que surgió en los años 80. Lo que tiene este virus es que se mantiene de forma muy aguda y no se le ve fin. Por suerte están las vacunas, aunque habrá que ver su eficacia ante nuevas variantes. Como este caso, eso es verdad, no ha habido nada igual en los últimos años.

–¿Cuál fue el origen del VIH o el SARS de 2002?

–Animal, como el coronavirus. El sida se originó en primates, en monos de África, porque el patógeno dio un salto, logró las transmisión comunitaria, y se adaptó al hombre. El primer SARS también fue una zoonosis, que es como se llama a ese salto de la enfermedad animal a la humana. En aquel caso el origen parece demostrado que fue un virus de murciélago que luego pasó a la civeta de palma y luego al hombre. A veces los patógenos necesitan ese doble salto para llegar a nosotros.

–¿Desde cuándo son habituales estos saltos?

–Pasaron siempre, pero sí se ha notado una subida notoria desde el inicio del milenio o desde los años 90. Las fiebres de Malta se nos olvidaron pero siguen ahí pero las causan bacterias que siguen ahí y que en teoría son capaces de llegar a todos los mamíferos placentados. Y la tularemia, que ha dado lugar a distintos brotes, se ha descrito en más de 200 especies. Cuando un patógeno consigue dar ese salto y llegar a otras especies, ya sea incluyendo la humana o no, el avance es muy importante. Lo que busca realmente es sobrevivir, seguir creciendo.

–¿El sistema productiva de alimentación a base de carne animal es parte del problema?

–Hay muchos factores que explican que esto sea más frecuente. La proximidad al hombre a animales salvajes, no respetar los nichos naturales, las guerras, la construcción de grandes embalses y carreteras, el hambre... Hay un sinfín de motivos que explican esta tendencia y que facilitan esos saltos. Lo que sí está claro es que cuando el hombre o animales domésticos entran en entornos dominados por animales salvajes, que siempre han tenido su propio ecosistema, va a haber problemas. Desde este siglo el 60% de las enfermedades infecciosas son de origen animal. Y las emergentes, las nuevas, con ya el 75%.

–¿Y cómo se puede resolver?

–Es importante ir más allá, actuar antes de tener que centrarse en la medicina asistencial. Hay que ir al origen, al medioambiente, a los ecosistemas. Todos perseguimos la salud del hombre pero no se consigue nada si solo se actúa en ese nivel. La cadena tiene muchos eslabones.

–¿Qué se podría hacer ahora?

–Prevenir. Yo diría que en dos cursos; el conocimiento, porque siempre hay que conocer bien al enemigo y saber dónde se hospeda, y vigilar estrechamente posibles cambios de conducta para poder notificarlos cuanto antes. Se sabe que hay alrededor de 1.300 especies de murciélagos que son reservorios principales de estos problemas, y muchos más roedores. Con la tecnología actual, deberíamos poder notificar alertas antes de llegar a casos graves. Y se hace, solo que a veces no se nos escucha.

–¿Qué pasa exactamente con el pangolín?

–(Ríe). Es un animal que ha evolucionado poco, la verdad, parece que está rodeado de escamas. Lo que le pasa es que parece que su carne es bastante apreciada y ocupa uno de los primeros puestos en el mercado clandestino de carne. Esos mercados son un riesgo claro para cualquier pandemia.

–¿También hubo un salto previo con el covid-19?

–Se sospecha que sí, que antes de pasar a pangolín empezó en un murciélago de herradura. Pero no se está claro, no se ha podido comprobar si ha sido así realmente ni ha pruebas del primer enfermo humano. Su testimonio habría sido clave.

–¿Tendremos que acostumbrarnos a las mascarillas?

–Ojalá que no, pero seguirá siendo clave para prevenir enfermedades respiratorias.

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