Dos patrullas de la Policía Nacional se vieron obligadas a intervenir ayer en el Colegio Santa Olaya ante un nuevo episodio de agresividad de un alumno con necesidades educativas especiales, el mismo para el que los padres de las familias de su curso reclaman una atención reforzada ante la imposibilidad de seguir un ritmo normal en la clase. Según pudo saber este periódico, el menor habría protagonizado de nuevo un episodio violento en el centro educativo, lanzando sillas y rompiendo mobiliario, ocasionando ataques de ansiedad entre sus compañeros al tratar de huir del aula. Tal fue así que se requirió la intervención de la Policía Nacional para controlar la situación.

Los padres llevan un par de meses protagonizando huelgas, que ahora se han transformado en paros de media hora cada semana, con el fin de protestar ante lo que entienden como “una actitud incomprensible” de la Consejería de Educación, a la que reclaman un especialista en Pedagogía Terapéutica a tiempo completo para este menor. Las familias entienden que es imposible dar clase en estas condiciones y que urge que se tomen medidas en beneficio tanto del propio niño como del resto de alumnos.