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Los comerciantes de la avenida Juan Carlos I, ante el gasto por el cambio: “¿Darán ayudas?”

Por la izquierda, José Manuel Mármol, Francisco Rodríguez, Manuel Benito y Jesús Ramos, en un bar de la avenida Juan Carlos I.

Por la izquierda, José Manuel Mármol, Francisco Rodríguez, Manuel Benito y Jesús Ramos, en un bar de la avenida Juan Carlos I. Ángel González

“Con la que está cayendo, hablar de esto ahora me parece, por no decir nada peor, una tremenda tontería”. Susana Rodríguez, mientras ponía ayer a punto el escaparate de su tienda de alimentación en Juan Carlos I, resumía así una opinión que, dice, comparten buena parte de los vecinos y comerciantes con los que ha debatido el cambio de nombre de la avenida, que considera “inútil”. “Sobre todo, si se tiene en cuenta lo que conlleva económicamente. Tengo que cambiar tarjetas, sellos, de todo. ¿A eso nos van ayudar?”, se preguntaba.

El de Rodríguez es uno de los pocos negocios que se ven directamente afectados por el cambio. La avenida, pese atravesar casi toda la zona oeste de la ciudad, no tiene demasiados bajos comerciales ni portales. De ahí que ayer muchos vecinos recibiesen la noticia con cierta apatía, conscientes de que muchos no van a interiorizar el nuevo nombre de José Manuel Palacio hasta pasado un buen tiempo. “A mí es que todavía me sale decir Fernández-Ladreda”, reconoce el hostelero Avelino Rodríguez en referencia al antiguo nombre de la avenida de la Constitución. Es propietario de una sidrería que sí tiene su entrada principal en el final de la arteria. Ayer trataba de contenerse para manifestar su opinión sin enfadarse. “Es de locos, de locos. Es un prejuicio para los negocios con la crisis que tenemos ahora mismo. Son un montón de gastos. Un vecino, bueno, cambia el DNI y poco más, pero yo tengo que lidiar con los proveedores”, lamentaba.

Dentro del local, Jesús Ramos tomaba un vino con tres amigos del barrio. Y dice no ver “necesidad alguna” en cambiar el nombre de su avenida. “No me pararía ni un minuto en este asunto, hay cosas muchas más urgentes. Me preocupa que el vecino del quinto esté en el paro, no cómo se llama una calle. Cambiar eso cuesta dinero y hay otras cosas mejores en las que gastarlo”, asevera. Sus compañeros de sobremesa, José Manuel Mármol, Francisco Rodríguez y Manuel Benito, le daban la razón. “Luego llegará otro partido y cambiará de opinión, seguramente”, vaticinaban. “Parece simplemente mucho lío por un rey. ¿Vamos a revisar las calles de Felipe II y Carlos V? Se puede debatir, pero es precipitado”, concluía la comerciante Susana Rodríguez.

La comerciante Susana Rodríguez Ángel González

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