El vicepresidente del Principado y consejero de Administración Autonómica, Medio Ambiente y Cambio Climático, Juan Cofiño, anunciado hoy durante su comparecencia en la Junta General del Principado, que la próxima semana se adjudicará la instalación de la nueva estación medidora de la calidad de aire que se ubicará en la zona de El Lauredal, en Gijón, una de las medidas previstas en el nuevo plan del aire para el oeste del concejo.

La instalación de una estación oficial de medición de la contaminación en el emplazamiento que ahora ocupa la unidad móvil del Ayuntamiento de Gijón es una reclamación que vienen efectuando los vecinos y otros colectivos agrupados en la Plataforma Contra la Contaminación de Gijón desde hace años. La medida también fue sugerida por el Instituto de Salud Carlos III, en la evaluación que hizo, por encargo del Principado, de la red de estaciones de control de la contaminación en Asturias. A diferencia de la unidad móvil del Ayuntamiento, una estación fija de la red del Principado, permitirá que se decreten alertas por contaminación si durante más de tres días consecutivos se registran elevados niveles de polución en El Lauredal, algo que actualmente ocurre con frecuencia.

El plan de acción a corto plazo para la zona oeste de Gijón ha sido puesto en marcha recientemente por el Principado con el fin de reducir los niveles de partículas en suspensión en esta área, de marcado carácter industrial, con empresas de importancia estratégica para toda Asturias.

El ámbito de actuación del plan, con inversiones previstas de 10 millones de euros, la mayoría a cargo de las empresas contaminantes, supera los cinco kilómetros cuadrados, con una población de unos 29.000 habitantes. El área de influencia se centra en Jove, lo que incluye los barrios de Pescadores, Muselín y Lauredal, así como parte de La Calzada y El Cerillero. 

El documento persigue tres objetivos específicos, según se recuerda desde el Principado, como es la mejora de los valores de concentración de partículas PM10 (partículas inferiores a diez micras), el análisis sobre el origen de la contaminación y el refuerzo de la colaboración entre administraciones. Para alcanzarlos, se identifican 25 medidas concretas que se desarrollarán en dos años.

Las principales partidas son las asumidas por la empresa ArcelorMittal, que destinará 5 millones a la implantación de un filtro de mangas en la chimenea secundaria del sínter B, que tendrá que ejecutar en 2022, en lugar de en 2024 como estaba previsto, permutando el orden de actuación en ese sínter ya que la empresa preveía instalar en 2022 el filtro de la chimenea principal, obra que ahora se pospondrá a 2024. La chimenea secundaria, aunque emite en términos globales menos humos que la principal, es la que más afecta a la calidad del aire en El Lauredal. Igualmente, se pondrá en marcha un plan de choque de limpieza, asfaltado y mantenimiento en las instalaciones de la factoría siderúrgica.

En cuanto al puerto de El Musel, se destinarán dos millones en el marco de su plan de inversiones medioambientales y otro millón para el suministro de agua a los muelles de primera y segunda línea, lo que facilitará el riego durante las operaciones que impliquen movimiento de graneles pulverulentos y la limpieza de viales. 

Respecto a EdP, salvo en determinadas situaciones excepcionales, se evitará el funcionamiento simultáneo de los grupos 1 y 2 de la central térmica de Aboño hasta que comience la reconversión del grupo 1, que se va a destinar a quemar gases siderúrgicos, en virtud de un acuerdo entre la compañía eléctrica y Arcelor.

Por su parte, el Ayuntamiento de Gijón impulsará distintas medidas para limitar el impacto del tráfico rodado en la zona y ya está elaborando un protocolo específico ante episodios de contaminación del aire que permitirá ampliar las medidas ya contempladas en el regional. 

“Todos los agentes implicados en el plan debemos actuar con responsabilidad y celeridad para conseguir el objetivo común de mejorar la calidad del aire en la zona oeste de Gijón”, ha señalado hoy el vicepresidente autonómico en su comparecencia en la Junta General del Principado, agregando que “confiamos en que sea un éxito y esperamos contar con el compromiso de toda la sociedad”, ha concluido.

Por otra parte, Cofiño también se refirió a la elaboración del Plan Estratégico de Calidad del Aire del Principado (2021-2030), cuyo documento marco se encuentra en fase de información pública hasta el 26 de abril y que estará concluido a finales de año, según ha avanzado hoy el vicepresidente. 

Durante su comparecencia en la Junta General, ha invitado a los grupos políticos a realizar aportaciones a este plan que, ha asegurado, “será más ambicioso y tendrá un carácter más estratégico que los anteriores, porque abarcará toda la zona central e incluirá todos los contaminantes que se evalúan a través de la Red de Control de la Calidad del Aire”, indicó. 

Además del cumplimiento de los valores límite de polución y de los objetivos fijados en la normativa actual, la consejería pretende, a través del nuevo documento, “converger hacia los exigentes niveles que recomienda la Organización Mundial de la Salud”, agregó Cofiño.

El vicepresidente apuntó que “el documento planteará nuevos objetivos y desplegará líneas de actuación que permitan no solo reducir los niveles de contaminación, sino también establecer un marco común de gobernanza y avanzar en los sistemas de información y transparencia”.

También ha agregado que la preocupación del Gobierno de Asturias por mejorar la calidad del aire que respira la ciudadanía ha sido “una constante de los Ejecutivos socialistas de las últimas legislaturas”.