El vicepresidente del Principado y consejero de Administración Autonómica, Medio Ambiente y Cambio Climático, Juan Cofiño, anunciado ayer en una comparecencia en la Junta General, solicitada por Podemos, que la nueva estación de medición de la contaminación en El Lauredal estará adjudicada la próxima semana y que sus mediciones serán las que determinen la activación del protocolo de episodios de contaminación que está ultimando en Ayuntamiento de Gijón, adicional al protocolo ya existente a nivel autonómico en el que se contempla la posibilidad de paralizar la actividad industrial después de tres días consecutivos con mala calidad del aire y con las previsiones para los siguientes –efectuadas por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas– de que las condiciones van a ser de mala ventilación o de inversión térmica.

En el Lauredal se han llegado a dar casos de hasta 11 días seguidos con los niveles de contaminación por partículas inferiores a diez micras (PM 10) por encima de los máximos legales, mediciones efectuadas por la unidad móvil estacionada allí por el Ayuntamiento, que no se tiene en cuenta para decretar alertas, al contrario de lo que ocurrirá con la estación fija que ahora se va a instalar, perteneciente a la red oficial del Principado.

El consejero dio a entender ayer que está manteniendo conversaciones con las empresas para la implementación de las medidas previstas en el nuevo plan de acción a corto plazo contra la contaminación en el oeste de Gijón. El principal punto de fricción es con Arcelor, dado que ese plan prevé que cambie el orden de ejecución de dos inversiones previstas en el sínter B, adelantando a 2022 la instalación de un nuevo filtro en la chimenea que más afecta a El Lauredal. Cofiño no concretó cuándo procederá el Principado a modificar la Autorización Ambiental Integrada de Arcelor para que adelante esa inversión que tenía programada para 2024: “En la medida en la que vayamos implementando el plan iremos pergeñando y elaborando la autorización ambiental correspondiente, pero estamos todavía en un momento muy primario con respecto a esa situación, porque hablamos del año 22 como año de referencia”, agregando al respecto que la elaboración de la nueva autorización ambiental se hará “en paralelo” al desarrollo del plan.

El vicepresidente también indicó que “todos los agentes implicados en el plan debemos actuar con responsabilidad y celeridad para conseguir el objetivo común de mejorar la calidad del aire en la zona oeste de Gijón”, señaló Cofiño en su comparecencia, en la que recalcó que “los problemas se arreglan con diálogo y consenso, y sanciones si fuera el caso y es lo que está haciendo el Gobierno del Principado”.

En cuanto a El Musel, señaló que han puesto el foco las empresas graneleras “oportunistas” a las que indicó que no se pueden meter “en el mismo saco” que a las que tienen instalaciones fijas. Además de la industria y el Puerto, el tercer factor contaminante del oeste es el tráfico pesado, cuya solución pasa por la construcción del futuro acceso al Musel por Jove, señaló Cofiño.

El vicepresidente se sometió a las preguntas de los representantes de Podemos, IU, PP y Ciudadanos, no participando en el debate ni Foro ni Vox. Todos los intervinientes coincidieron con Cofiño en la necesidad de defender la industria asturiana, pero se mostraron críticos respecto a las actuaciones planteadas contra la contaminación.

Entre otras cuestiones, Podemos, IU y Ciudadanos reclamaron la elaboración de estudios epidemiológicos sobre la incidencia en la salud de la contaminación en el oeste de Gijón, mientras que el PP puso el acento en la necesidad de controlar también la contaminación de las partículas de mayor tamaño como las que manchan viviendas y vehículos en barrios del oeste gijonés.