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Los dueños de perros piden vallas en las zonas para los animales

Los usuarios de zonas caninas creen que el cierre del área de la plaza de Europa llenará el “solarón”

Aunque la ciudad suma más de 40 zonas habilitadas para el esparcimiento de perros, los dueños de mascotas creen que Gijón todavía adolece de espacios seguros. Las tres nuevas áreas caninas que proyecta el Ayuntamiento en el Palacio de Justicia, la calle Núñez de Balboa de La Calzada y el poblado de Pescadores supondrá eliminar otros siete puntos, mermando la oferta perruna de la zona centro y de El Llano. Y los afectados, en contra de cualquier reducción, proponen un cambio de modelo y que la ciudad impulse áreas como el “pipican” del parque San Francisco de Oviedo, que está vallado. “Así no habrá problemas ni con niños ni con coches”, piden.

Expulsar a los perros de la plaza de Europa supone, para los dueños, “saturar el ‘solarón’”. “Quitaron el cartel que autoriza soltar perros hace años. Fue la respuesta que recibimos cuando pedimos que lo vallasen”, explica Rosa Lorenzo, que ayer paseaba a un gigante y peludísimo “chow chow” llamado Ramsés. Rocío Leis iba junto a ella dejando largas las correas de dos perros ancianos de una protectora, y reconoce el problema. “El pato de que dos se porten mal los pagamos el resto de dueños responsables. En este parque hay sitio de sobra para adecuar una zona vallada para perros. El ‘solarón’ queda cerca, pero no puede ser la única opción en pleno centro”, explica.

Los cambios afectan de forma especial a El Llano, que pierde sus áreas perrunas en el parque Fábrica de la Luz de El Llano y en la avenida de El Llano y no gana ninguna zona nueva. Sus dos opciones más cercanas a partir de ahora serán Los Pericones y la Escuela de Peritos. Y a Cristina Valle, frecuentadora de la zona con su temeroso “shiba inu”, no le salen las cuentas. “Algunos somos mayores y no podemos ir a Los Pericones. ¿Tanto cuesta poner algún sitio con vallas? Mi perro se muere de miedo en cualquier espacio abierto”, asegura.

En La Calzada los cambios son más equitativos: se quitan dos parques –el de la calle Mata Jove y el de la avenida de las Industrias– y se pondrá otro en medio, en Núñez de Balboa. Pero en el de Mata Jove, entre lance y lance de pelota con su perra Luna, Silvestre Rebollo negaba ayer con la cabeza. “Yo firmo para que no lo quiten, sino para que lo mejoren. Ahora mismo puede haber atropellos”, defiende. Angelita Díaz suele frecuentar el parque de Industrias con su bichón maltés. “Es verdad que hay gente que no tiene cuidado y aquí los niños juegan muy cerca”, reconoce. La mayoría de espacios que se eliminan cumplen con las quejas de ambos dueños: o están junto a un parque infantil o dan contra una avenida de gran tráfico.

La nueva zona del Palacio de Justicia, por su parte, supondrá eliminar dos parques perrunos: el que linda con Carlos Marx y el de la carretera Vizcaína, que pasa cerca del hotel. A Loli Rueda ayer le daba la risa: “Ya es casualidad: voy a uno por la mañana y al otro por la tarde todos los días”. Es dueña de un gran pastor alemán llamado Yago, y defiende mantener la zona ajardinada de Carlos Marx. Lo argumenta con varios puntos: dice que el área perruna está al final del parque, “lo suficientemente lejos” de la zona infantil, que por detrás ya está vallado por las pistas del colegio Asturias y que hay distancia suficiente como para prevenir cruces inesperados a la avenida, aunque sí estaría a favor de vallar el área. “La suerte es que tenemos sombra. Hay perros que se fatigan rápido y no pueden estar al sol. Un modelo como el ‘solarón’ es imposible para nosotros”, añade María Adela Oca, dueña de Iris, una bóxer. Otros dueños de mascotas frecuentadores de estos dos parques, como María José Álvarez y Francisco Javier Ruiz, consideran que un vallado junto a Carlos Marx serviría “de sobra” para garantizar la seguridad.

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