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María Fernández, la septuagenaria gijonesa viuda que falleció al caer por la ventana mientras tendía la ropa: "Llevaba mucho tiempo sola"

La víctima se precipitó contra una rejilla exterior a poco más de un metro de altura, lo que hace creer a los vecinos que se sintió indispuesta

Empleados de la funeraria, ayer, retirando el cadáver de la gijonesa que se cayó por la ventana mientras tendía.

Empleados de la funeraria, ayer, retirando el cadáver de la gijonesa que se cayó por la ventana mientras tendía.

María Fernández, de 77 años, falleció ayer por la tarde en su domicilio del barrio gijonés del Polígono tras caer por la ventana mientras tendía la ropa. La mujer apareció por la tarde en una rejilla que separa los trasteros del inmueble del bajo en el que vivía. Dos vecinas, “aún con el susto en el cuerpo”, la vieron desde abajo. Fue alrededor de un metro de caída. Sus allegados, por ello, sospechan que la mujer pudo sufrir una indisposición antes de caer. “A veces se mareaba”, aseguran.

Los habitantes del barrio no daban ayer crédito a lo sucedido. Uno de los más perplejos era Daniel Dos Santos, vecino de enfrente de Fernández, en el número 18 de la calle Puerto de San Isidro. “Ella vivía en el bajo derecha y yo, en el izquierda. Siempre la cuidamos, llevaba mucho tiempo sola”, expresó, apenado. Contó que la afectada residía sola, que era viuda desde hace años y que había perdido a su último hijo hace escasos meses. “Desde entonces estaba más pachucha y nosotros, mi mujer y yo, éramos quienes la cuidábamos”, aseguró.

Dos testigos encontraron a Fernández casi de casualidad. Reyes de la Vega, que vive en el sexto, había quedado con Josefa Rubio, vecina del barrio, y bajó con ella a su trastero, según contaron, en busca de un libro. Vieron con sorpresa, al mirar hacia arriba, que algo obstaculizaba una de las pequeñas rendijas, pero no sospecharon. “No le dimos muchas vueltas, pero luego vino el del gas y no le contestaba”, razonó De la Vega. La mujer de Dos Santos fue quien finalmente confirmó el hallazgo al asomarse a su ventana. Eran las ocho de la tarde, y con Fernández sus vecinos habían hablado hacía apenas cuatro horas.

La escena motivó un amplio despliegue policial y un corrillo de familiares visiblemente afectados. No se autorizó el levantamiento del cadáver –aunque sí se retiró en cuanto se pudo de la rendija y se llevó al interior de la vivienda– hasta pasadas las 23.00 horas. Las pesquisas policiales y la autopsia aclararán ahora si la mujer falleció a causa de la caída o si sufrió previamente algún tipo de desvanecimiento.

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