Emilio Nieto | Director del Centro Nacional del Hidrógeno, da una charla de la Politécnica

“Asturias tiene condiciones inmejorables para sumarse al tirón del hidrógeno”

“Las minas vacías y Arcelor son elementos que favorecerían el desarrollo de este sector”

Emilio Nieto.

Emilio Nieto.

Emilio Nieto, director del Centro Nacional del Hidrógeno, ofrece hoy, a las 17.00 horas, una conferencia online titulada “El hidrógeno mueve el futuro”, organizada por la Escuela Politécnica de Ingeniería e Innovasturias. Nieto defiende que el hidrógeno es el futuro de la generación de energía y sostiene que Asturias “no puede dejar pasar esta oportunidad”.

–¿Es el hidrógeno el futuro de la energía verde?

–Es el momento del desarrollo de las tecnologías limpias, y dentro de ellas el hidrógeno es una de las que tiene unas ventajas que en muchos de los casos son imbatibles. El objetivo de la economía es la descarbonización y que se pueda electrificar para ser capaces de reducir las emisiones. La electrificación se consigue gracias vectores energéticos o nuevos combustibles que no generen emisiones y el hidrógeno es uno de ellos, o baterías, que tienen sus ventajas e inconvenientes. El hidrógeno cubre un poco más, se ha puesto muy de moda porque realmente para aplicaciones muy concretas como el transporte pesado de camiones y autobuses o trenes es la solución, porque no tiene competencia. El hidrógeno es el futuro, viene pisando fuerte y es más cercano de lo que pensamos.

–¿Qué ha supuesto la publicación de la hoja de ruta del hidrógeno?

–Nos hemos puesto en el mapa. Como país somos un poco desastre, siempre vamos tarde a todo y vemos pasar las revoluciones industriales teniendo capacidad y recursos. Esta vez parece ser que podremos estar en igualdad de condiciones con los holandeses, franceses, alemanes y nórdicos. Algunos de ellos llevan bastante tiempo trabajando e invirtiendo, y a nosotros nos faltaban ayudas y apoyo a nivel político. Con esta hoja de ruta se establecen unos objetivos muy ambiciosos, en la misma línea de Europa y al mismo nivel del resto de países.

–¿Es una buena oportunidad para Asturias?

–Asturias tiene unas condiciones inmejorables para sumarse al hidrógeno: tiene costa, lo que supone una parte muy potente de la aplicación marítima, con astilleros que ya fabrican barcos que se van a mover con hidrógeno. Y es una comunidad de transición desde la minería, ahí hay una oportunidad. Si se llenan las minas abandonadas de agua se puede utilizar para la fabricación de los electrolizadores, y las cavidades libres se pueden utilizar para el almacenamiento de hidrógeno. Asturias también tiene Arcelor, una de las empresas que más CO2 emite y con la que estamos trabajando para reducir emisiones introduciendo el hidrógeno en sus procesos. La región parte con ventaja por su tejido industrial y de conocimiento, es una de las regiones que debería aprovechar el empujón del hidrógeno. Tenemos muchos proyectos encima de la mesa, hay mucho interés en que esto se desarrolle.

–Los costes de producción aún son elevados... ¿Cuándo empezará a ser rentable el hidrógeno?

–Hoy por hoy el diesel es más barato, no lo podría sustituir. Con el coste actual de los equipos, sin haber empezado a desarrollarse las economías de escala, el kilo de hidrógeno está entre 5 y 6,5 euros. Aún hay un trecho a recorrer, pero los últimos estudios de la Agencia Internacional de la Energía dice que se llegará a un precio de entre 1,5 y 2 euros el kilo de hidrógeno en el año 2030. Algunos estudios dicen que incluso podría ser en 2025, aunque me parece un reto complicado. Yo creo que la fecha más realista es entre 2030 y 2035, cuando ya se podrán reducir los costes para que el sector sea competitivo.

–¿Y en el mundo de la automoción?

–Ahora mismo un utilitario de hidrógeno lleva alrededor de seis kilos. Si el kilo está a 9 euros como en Alemania, está calculado que un depósito entero costará 50 euros para cubrir 800 kilómetros, con lo cual nadie podría decir que no son equiparables a los combustibles actuales. Lo que nadie te dice es que el coste del vehículo no tiene nada que ver: hay coches diesel que pueden costar 10.000 euros, y uno de hidrógeno, como sólo se hacen unos pocos y son los más altos de la gama, son caros, en torno a los 70.000 euros.

–¿Y en qué progresión se espera que bajen los costes?

–Cada año que pasa aumentan los pedidos de la cadena de valor del hidrógeno, y se reducen los costes entre un 5 y un 10 por ciento a la vez que se aumenta la eficiencia. Los equipos cada vez son más pequeños y baratos. La hoja de ruta hace que se agite el mercado a nivel nacional, y las empresas ya han empezado a hacer anuncios en este sentido. Pero lo importante es que se haga, que realmente se empiece a trabajar en ello y que se genere esa economía de escala a nivel mundial. Que se creen empresas y empleos en esta órbita, en España habrá capacidad de sobra.

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