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El atajo más corto y “útil” de Gijón está de aniversario

Vecinos y comerciantes alaban el servicio que ofrece la calle Segovia, de apenas diez metros y que estrenó su actual nombre hace 80 años: “Evita dar muchas vueltas”

Adriana Moreno y Pilar Godoy pasean por la calle Segovia con varios de sus amigos detrás de ellas.

Adriana Moreno y Pilar Godoy pasean por la calle Segovia con varios de sus amigos detrás de ellas. Marcos León

Mide de largo apenas diez metros. O sea, menos que la distancia que hay desde el punto de penalti hasta la línea de gol de un campo de fútbol. De ancho tiene poco más de dos, por lo que Sultan Kössen, el hombre más alto del mundo, con sus 2,40 metros de planta, no cogería si quisiera tumbarse de un lado a otro. Así es la calle Segovia, que con solo un comercio y sin portales, es la más corta de Gijón y una de las más reducidas de toda España. La vía está a punto de cumplir ocho décadas con el mismo nombre, pero desde mucho antes ya era popular por sus dimensiones. “Es bastante tranquila”, ironizan los paseantes. 

Nadie vive en la calle Segovia. Pero sí hay alguien que la tiene como dirección. Es la joyera Marta Ortiz, que en la vía más pequeña de la ciudad no tiene competencia. Básicamente, porque ella es la única vecina y la única comerciante. Regenta su negocio, cuya entrada principal da a Los Moros, desde hace once años, pero tiene acceso por la única puerta del mínimo tránsito. También es la dueña del edificio donde está su local. “Llevo con normalidad ser la única vecina. Además, el Ayuntamiento la tiene siempre bien cuidada”, asegura la mujer. 

La joyera Marta Ortiz.

La joyera Marta Ortiz. Marcos León

El historiador gijonés y colaborador de LA NUEVA ESPAÑA Luis Miguel Piñera explica en su libro “Gijón y sus calles” que “no hay un solo portal en la vía que recuerde al nombre de la ciudad castellana”. Tampoco, al menos a simple vista, hay ninguna referencia al majestuoso acueducto de Segovia. En la vía solo hay dos canalones y cinco alcantarillas. “El nombre le viene por la proximidad de otras calles con nombres de provincia que ya había en la zona”, asegura Piñera. A pocos metros está la calle Zamora y, de hecho, la entrada a la calle Segovia es por la calle León. Piñera explica que los nombres anteriores de la vía fueron travesía de Pi y Margall –el nombre de uno de los presidentes de la Primera República servía antaño para la calle Los Moros– y travesía de la Espaciosa. 

Pero la calle Segovia no sólo es la calle más corta de Gijón. También es de las más cortas del país. Comparte honores con la calle Rompelanzas, en pleno centro de Madrid, que tiene 20 metros. Y con la calle de La Sombra, en Zaragoza, que solo tiene siete de largo. La más estrecha está en un pueblo de Cáceres que se llama Hervás. Se trata de la travesía del Moral y solo mide medio metro de ancho. No apta para claustrofóbicos. 

“Para algunos vecinos es un atajo. Resulta muy útil porque si no tendríamos que dar la vuelta”, apunta Ignacio Patac, vecino de la calle León de toda la vida. “Antes de la joyería había una peletería”, rememora. “Está bien iluminada y no da ningún problema”, dice la hostelera Olga Antuña, cuyo local hace también esquina con la vía. “Pues no la conocíamos para nada. Pero el nombre nos gusta mucho”, dicen Adriana Moreno y Natalia Ramos, dos sanitarias que llevan poco más de medio año en Gijón y que ya conocen como la palma de su mano la calle Segovia.  

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