Raquel Medialdea (Gijón, 1991) es epidemióloga y científica especialista en Salud pública. Graduada en Biotecnología en la Universidad de Oviedo, se doctoró en virología y Salud pública en la Universidad de Liverpool. El martes ofrece una charla en el Ateneo Jovellanos sobre estos temas.

-¿Que lecciones nos deja este año de Covid?

-En poco más de un año se detectó y caracterizó un nuevo virus, se desarrollaron métodos de diagnóstico, vacunas y ya hay varios tratamientos en fase experimental. También aprendimos cómo prevenir más infecciones y qué medidas son necesarias para controlar la epidemia. Con covid hemos aprendido de la importancia de las medidas de prevención de enfermedades y epidemias como las vacunas, higiene, cuarentenas que han ayudado a salvar millones de vidas. Hemos aprendido de la importancia de actuar por el beneficio de la comunidad y no el beneficio individual, tan necesario para controlar y prevenir la expansión de enfermedades infecciosas. La epidemia ha demostrado una vez más lo importante que es el desarrollo de ciencia e innovación en la sociedad y la necesidad de actuar pensando en el beneficio de toda la sociedad. También ha resaltado la importancia de las medidas que promuevan una mayor equidad a nivel no solo nacional sino global en todos los países del mundo.

-¿Podemos decir que es la peor pandemia que ha vivido la humanidad reciente o es una cuestión de percepción?

-Ninguna epidemia había conseguido impactar tanto a la sociedad desde la pandemia de gripe de 1918. Pero, quiero destacar que hay muchas otras enfermedades infecciosas que matan a miles de personas todos los años y que no reciben tanta atención porque afectan principalmente a países en vías de desarrollo. Por ejemplo, la malaria o paludismo causa unos 230 millones de casos al año y más de 400,000 muertes, principalmente en África Subsahariana .

-¿Se esperaba que fuera tan virulenta?

-Hay muchísimos virus que causan infecciones en humanos con una virulencia parecida o superior a la causada por el SARS-CoV-2, virus responsable de la enfermedad de covid-19. Sin embargo, además de ser virulento, también se transmite muy fácilmente.

-¿Cuándo podemos estimar que llegará la siguiente pandemia?

-Las organizaciones internacionales de salud pública continúan estudiando el riesgo asociado a posibles epidemias causadas por otros patógenos. Hay una serie de patógenos emergentes con capacidad de convertirse en pandemia que están actualmente siendo estudiados, investigados y vigilados. Es difícil estimar cuándo llegará la próxima pandemia, pero, lo importante es estar lo más preparado posible para mitigar los posibles daños y efectos con métodos de diagnóstico, tratamiento y prevención como vacunas. Algunos de los posibles patógenos que están siendo investigados incluyen Chikungunya, virus de la gripe, el virus de Nipah, ébola, o el virus de la fiebre amarilla.

-¿Son las vacunas la solución?

-Las vacunas es uno de los mejores recursos para reducir la transmisión y controlar la epidemia, pero deben de ser usadas junto con el mantenimiento de las medidas adecuadas de control y prevención de la transmisión de casos.

-¿Ha demostrado la ciencia que está capacitada para dar respuesta casi a tiempo real?

-La ciencia ha conseguido en tiempo récord desarrollar tecnología para detectar y prevenir covid como son los diferentes métodos de diagnóstico y las vacunas. Esto son avances muy positivos y demuestran de la importancia de invertir en ciencia en el desarrollo de científicos.

-Mucha gente tiene reticencias a vacunarse.... ¿Lanza un mensaje de calma como hace la OMS?

-La seguridad de las vacunas es siempre una de las más altas prioridades, y esto no es diferente en el caso de las vacunas contra el covid-19. Todas las vacunas pasan por fases de estudio clínico antes de que puedan ser aprobadas para su uso en la población. Estos ensayos tienen por objetivo garantizar la seguridad y la capacidad de la vacuna para proteger contra la enfermedad. Las vacunas que se están desarrollando están siguiendo estas mismas fases, y solo serán aprobadas o introducidas en los países para su uso en la población en general una vez que se haya demostrado su seguridad ante las autoridades regulatorias. La OMS solo autorizará su inclusión en la lista para uso en emergencias cuando haya analizado todos los ensayos.