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El barrio de El Polígono, paraíso para 400 medusas

El gijonés Héctor Morán pone en marcha el primer acuario industrial de esta especie en el Norte y ya cría los primeros ejemplares

Así funciona la primera granja de medusas de Asturias Ángel González

Cuatrocientas medusas pueblan ya el primer criadero industrial de estos animales en Gijón y en todo el norte de España, que tiene previsto empezar con su actividad empresarial el próximo mes de junio con la venta de la especie “Cassiopea andrómeda” o medusa invertida. En un primer momento, el impulsor de este negocio, Héctor Morán, venderá los animales como ejemplares ornamentales, pero su proyecto va mucho más allá: “Queremos que esto sea un medio para financiar una investigación sobre los usos cosméticos y farmacéuticos de las medusas, un campo aún poco explorado”.

El proyecto, cobijado bajo el paraguas de Impulsa, nació de la afición de Héctor Morán por el mundo marino en general (es oceanógrafo y trabajador del Acuario y tiene amplia experiencia en este campo), y de una visión que va más allá de la simple venta de “mascotas”. No obstante, es el primer paso para empezar en un negocio en el que “ya hay muchas tiendas de animales interesadas” y que parece que ha despertado expectación entre los posibles compradores: “Hemos recibido muchas consultas en los últimos meses desde nuestras redes sociales”, confirma Morán.

Los animales han llegado hace poco a sus locales, y desde entonces se dedica a su cuidado y a vigilar su crecimiento en tanques especialmente dispuestos para ello: ya hay 400 pequeñas medusas nadando en la nave que tiene en el barrio de El Polígono, aunque “no son dañinas y no se reproducen solas, lleva un proceso específico”, aclara el emprendedor. Así, la picadura de uno de estos ejemplares no es apenas dañino porque “no traspasa la piel de las manos”, aunque siempre es recomendable utilizar guantes para su manejo.

Su empresa venderá las medusas a un precio de 36 euros el ejemplar y también facilitará todo lo necesario para alimentar a los animales, con cultivos de zooplancton que también constituirán en el futuro una posible línea de negocio para “mejorar la alimentación de los peces en los acuarios”, explica.

En su filosofía, además, figura como eje central el conocimiento de que “nos estamos cargando el hábitat de muchos peces”, y por eso es necesario “investigar en favor de una acuariofilia sostenible: muchas especies no se pueden reproducir fuera de su entorno y debemos ser conscientes de ello”, explica el experto, que también editará un manual de manejo de las medusas para que quien se haga con una pueda resolver todas las dudas.

Una de las medusas.

Una de las medusas. Ángel González.

Proyecto educativo

¿Qué atenciones necesitan? Viven en aguas templadas, necesitan un acuario normal y comen una vez al día, aunque también pueden pasar hasta cinco días sin alimento. Son fotosintéticas, y pueden cultivar su propio zooplancton para alimentarlas con lo que “son ideales para proyectos educativos, para que los niños conozcan y dirijan todo el proceso”. Además, es posible utilizar microalgas para la limpieza del acuario y así “se completa un proceso sostenible”.

Y aunque no lo parezca, las pequeñas medusas invertidas “son divertidas, se mueven en el acuario y es entretenido seguir su pulsación, los movimientos con los que se impulsan”. Se venderán porinternet y en el futuro, si todo sale bien, serán la base de una investigación científica sobre aplicaciones novedosas en cremas o productos antiinflamatorios. Todo un océano de oportunidades.

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