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El asesino de Dacuña era “controlador y celoso”, describe la familia de la víctima

La acusación contra Sánchez Merino pide 60.000 euros por daño moral y 10 años de libertad vigilada con dispositivo electrónico al salir de prisión

Sánchez Merino, el día que fue enviado a prisión preventiva.

Sánchez Merino, el día que fue enviado a prisión preventiva. Julián Rus

Una actitud “celosa y controladora, tanto durante su relación sentimental como tras la ruptura”. Así define la familia de Lorena Dacuña, la gijonesa de 41 años asesinada a puñaladas en su piso de la calle Callao, en febrero de 2020, el carácter de José Manuel Sánchez Merino, autor confeso y único acusado del crimen para el que piden 25 años de cárcel, tal y como adelantó ayer LA NUEVA ESPAÑA. La versión de los hechos de la acusación particular, presentada ya en el juzgado, incluye la petición de diez años de libertad vigilada en los que el procesado esté controlado y localizable mediante “aparatos electrónicos” y un alejamiento de 500 metros del hermano, cuñada y sobrina de la víctima durante otra década. Cifra, igual que el Ministerio Fiscal, en 60.000 euros la responsabilidad civil por el daño moral causado a la familia de la limpiadora de La Calzada. También piden que se le prohiba residir en Asturias al salir de la cárcel.

Sobre esa relación de celos sitúa todo el relato la familia de Lorena Dacuña, y para convencer al jurado ha propuesto hasta quince testigos (además de policías y peritos), la gran mayoría del entorno de la víctima, para que ahonden en la versión.

La familia de Lorena Dacuña, representados por la abogada Salomé Miranda, describe unos hechos muy similares a los manifestados hace ya una semana por la Fiscalía, que solicita una condena de 20 años por un delito de asesinato con las agravantes de parentesco y de desprecio de género. En el caso de la acusación particular, también pone el acento los pasos últimos de José Manuel Sánchez Merino la madrugada del crimen, haciendo hincapié en que nada más salir de la sidrería en la que trabajaba se fue a su domicilio a por un cuchillo que guardó en su mochila. Luego, prosigue el escrito, se fue hasta un karaoke de La Calzada que sabía que solía frecuentar Dacuña para ver si era cierto que se estaba viendo con otro hombre.

Al ver a su expareja con otra persona les siguió hasta el piso de la calle Callao. Una vez dentro, y tras huir el acompañante, Sánchez Merino sacó el cuchillo de su mochila, pero se rompió “sin saber cómo”. El procesado “salió de la cocina con otro cuchillo y se dirigió hacia Lorena, que intentó zafarse de él metiéndose en una de las habitaciones de la vivienda, pero accedió acto seguido el acusado, y con ánimo homicida comenzó a acuchillarla, sin que la víctima pudiera evitarlo ni defenderse”, señala la acusación particular, que defenderá en el juicio que hubo “ensañamiento” para exigir la máxima pena posible por asesinato, los 25 años que solicita en su escrito.

La familia de Dacuña también solicita ahora que Sánchez Merino continúe en prisión preventiva hasta la celebración del juicio (se encuentra en la cárcel de Dueñas, en Palencia) y, llegado el caso, que se prorrogue su privación de libertad hasta que el acusado se enfrente al jurado popular.

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