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Ceares urge soluciones ante la ruina y la “okupación” del Hogar: “Estamos hartos”

Los vecinos piden celeridad al Ayuntamiento, que acometerá “únicamente” el derribo del salón de actos y la bolera, para recuperar el edificio

Por la izquierda, Teresa Andreu, Pilar Ruiloba, Jacobo Freire, Remedios García, Magali Franco, Soledad Muñoz e Iván De Vita y su hijo Fabio, ayer, frente al Hogar de Ceares.

Por la izquierda, Teresa Andreu, Pilar Ruiloba, Jacobo Freire, Remedios García, Magali Franco, Soledad Muñoz e Iván De Vita y su hijo Fabio, ayer, frente al Hogar de Ceares.

Ceares clama por la ruina del Hogar. La asociación de vecinos, que encabeza Pilar Ruiloba, reclama celeridad al Ayuntamiento para recuperar el edificio, obra de Miguel Díaz y Negrete. La entidad, baraja movilizarse en señal de protesta y reclama emplear el edificio, una vez rehabilitado, como sede vecinal. Un objetivo que se presume a largo plazo. Por ahora, “la única” actuación municipal prevista es la demolición únicamente parcial de la instalación. Afectará a la zona anexa del salón de actos y de la bolera. Mientras, los vecinos denuncian su mal estado y su “ocupación”. “Estamos hartos”, aseguran.

La alcaldesa, Ana González, visitó el pasado 13 de abril a los vecinos de Ceares como parte de su ronda por las diferentes asociaciones de la zona urbana. En la reunión se trató el estado del Hogar y la primera edil prometió que el derribo parcial se llevará a cabo en el último trimestre del año. Mientras eso sucede, a los vecinos, que se quejan de que su sede actual en la calle Juan Bota está llena de goteras y humedades, se les ofrece el viejo bar de Los Pericones como emplazamiento provisional. El proyecto está en manos del servicio de urbanismo municipal, que apura sus últimas fases. La inversión se incluyó en una modificación presupuestaria del 15 de marzo de este año y estará dotada con 75.000 euros.

Aunque prácticamente irreconocible, lleno de pintadas, desperfectos y desde hace meses okupado, lo cierto es que el Hogar guarda un incuestionable valor arquitectónico. Según explica el historiador y colaborador de LA NUEVA ESPAÑA, Héctor Blanco, el inicio de la construcción del edificio data del año 1955 y recayó en manos del famoso Miguel Díaz y Negrete que ideó para el Patronato Laboral Francisco Franco. ¿El objetivo? Completar el grupo de viviendas de La Tejerona promovido por esta misma entidad. “Se buscaba un equipamiento para el Hogar del Productor. Era un centro de reunión y un centro de control del ocio de los trabajadores. También albergaba instalaciones del frente de juventudes”, apunta Blanco.

“Estuvo abierto medio siglo, pero el mantenimiento fue mínimo. La fachada original se remodeló. Se modificó a peor”, prosigue el experto, que aboga por que “tenga un uso de servicio a los vecinos”. De la misma opinión es José Ramón Puerto, vicedecano del Colegio Oficial de Arquitectos de Asturias y vocal de cultura. “Tiene la calidad suficiente como, para que, realizándose las obras necesarias pueda estar de nuevo en uso siempre y cuando la infraestructura no esté muy dañada”, asegura. Nos oponemos a su demolición total o parcial. La bolera y el salón de actos forman parte del conjunto y deberían conservarse”, zanja.

El edificio, recién terminado en 1957. | Arc

La familia Negrete: “Hay que ver las posibilidades de repararlo”

Miguel Díaz Negrete nació en Palencia en 1920, pero residió durante ochenta años de su vida en Gijón, donde falleció en 2011. Dejó inmerables proyectos y de su cabeza salieron obras emblemáticas para la ciudad como las remodelaciones del Muro de San Lorenzo y de El Molinón de 1951 a la construcción de Las Mil Quinientas Viviendas de Pumarín o el colegio de La Asunción, entre otras muchas. El Hogar de Ceares también es de su autoría y como todas sus obras, su familia aboga por su conservación. Así lo aseguró ayer Ana Díaz-Negrete, una de las hijas del reputado arquitecto. “Se debe intervenir para que ver qué posibilidades hay de repararlo”, concreta la mujer. “No soy técnico, pero lo más fácil es meter la piqueta”, apunta la hija del arquitecto, que solicita más informes antes de tomar una decisión. “Me gustaría que alguien que no fuera de la familia ni del Ayuntamiento valorara si la bolera y el salón de actos son recuperables”, finaliza.

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