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Así funciona la compañía NMR, el coloso en apuros que está asentado en El Musel

La firma, que movió más de cuatro millones de toneladas de mineral en plena descarbonización, está ahora casi inactiva por falta de liquidez | Algún acreedor con deudas millonarias negocia el cobro

El barco con mercancía embargada, en El Musel.

El barco con mercancía embargada, en El Musel. Marcos León

En pleno proceso de descarbonización en Europa, el negocio del carbón en El Musel fue al alza, hasta el año pasado, de la mano de Natural Mining Resources 1926 (NMR), compañía que aterrizó a últimos de 2018 en Gijón y que en 2020 movió más de 4 millones de toneladas de graneles sólidos, fundamentalmente antracitas, compensando la actividad que el Puerto había perdido por el cierre de las centrales térmicas de Asturias, León y Palencia. La empresa aumentó su notoriedad tras un acuerdo de patrocinio con el Real Oviedo, dando su nombre al estadio del club. Ahora, su actividad en el Puerto se ha reducido al mínimo debido a sus problemas de liquidez, que llevaron al embargo el pasado miércoles por orden judicial de 47.000 toneladas que estaba embarcando en el Muelle Norte el “Tramp Lady”, con destino al puerto holandés de Ámsterdam. Un embargo que el juez ha levantado ya para la mayor parte de esa mercancía, lo que permitirá al buque zarpar con casi todo el mineral, si no se producen novedades, dado que aún pueden alegar las partes. El nuevo auto judicial reduce el embargo a 4.377 toneladas para hacer frente a una deuda de 125.935,80 euros con la firma leonesa de transportes Basnorte.

Vinculada al grupo DSA, con sede en Emiratos Árabes Unidos y con socios madrileños y asturianos (estos últimos ligados al sector minero), la principal actividad de NMR en El Musel ha sido la importación de carbón ruso y de países limítrofes; su mezcla con el extraído de minas o escombreras de minas del norte de España, así como con el excedente de las térmicas que cerraron, y la exportación a térmicas de la fachada atlántica de Marruecos y también en algunos casos de países tal alejados como Vietnam. La actividad lleva aparejados unos costes logísticos a los que no tiene que hacer frente un envío sin transbordo, lo que ha llevado en algunos ámbitos portuarios a preguntarse sobre la fórmula de la empresa para ganar las subastas de las térmicas marroquíes.

La mezcla de carbones térmicos ha venido siendo el principal, pero no el único segmento del negocio carbonero de NMR en El Musel. La compañía también se ha dedicado a cribar el producto con el que opera –fundamentalmente, antracitas o semiantracitas– para seleccionar el de mayor calidad y venderlo a alto precio a empresas metalúrgicas, enviando el resto a térmicas. Un negocio, este último, que desde hace lustros ya venían realizando otras compañías asentadas en el puerto gijonés.

Con las térmicas del norte de España en vías de extinción, la irrupción de NMR fue recibida como una especie de maná y no solo en El Musel. Parte del carbón descargado en el puerto, así como el mineral autóctono, lo llevaba a purificar al lavadero de El Batán (Mieres), propiedad de Hunosa. Las previsiones que NMR tenía el año pasado suponían lavar medio millón de toneladas anuales en esa instalación, pero hace meses que expiró el contrato, por un tonelaje sensiblemente inferior, sin que se renovara. En su día, la firma apuntó que iba a utilizar el lavadero de la mina de Pilotuerto (Tineo), explotación que ha venido anunciando que pondrá en producción en breve.

Empiezan las dudas

A finales del año pasado, las cosas comenzaron a torcerse para NMR con impagos a empresas de distintos segmentos de actividad, muchos de los cuales se sortearon con una renegociación del plazo para hacer frente a la deuda. En ocasiones emitiendo pagarés, y en otras, mediante documentos no ejecutivos. La empresa ahora opta por guardar silencio, pero hace unos días vinculó sus retrasos en los pagos a las disputas comerciales con clientes relativas a la calidad de la mercancía, que estarían retrasando los cobros. Impagados suyos figuran ya en una de las bases de datos de morosos, y varios bancos españoles le han cortado el crédito. Fuentes de la firma habían apuntado hace días a acuerdos con banca extranjera.

Buena parte de los acreedores, tanto financieros como empresas prestadoras de servicios, están intentando llegar a acuerdos con NMR para el cobro de la deuda ya vencida, que en el caso de alguno de ellos supera muy ampliamente el millón de euros. No todos han optado por esta vía amistosa, como demuestra el embargo judicial del cargamento del “Tramp Lady”. La mercancía que el buque va a llevar a Holanda es el último acopio sustancial de carbón que le queda a NMR en El Musel. “El resto son barreduras”, señalan fuentes portuarias. Una actividad bajo mínimos para una sociedad cuya dirección anunció el año pasado que proyecta alcanzar en pocos años los 10 millones de toneladas anuales en El Musel entre carbón y otros graneles sólidos, en un plan que incluye la explotación de yacimientos de distintos minerales por todo el norte de España y ocupar la mitad del Muelle Norte de la ampliación portuaria con una terminal propia de minerales, además de mantener la actividad de acopio y cribado en la explanada que hay entre Ebhisa y la regasificadora.

La empresa siempre ha agradecido públicamente la comprensión hacia sus proyectos por parte de la Autoridad Portuaria, pero el Gobierno regional le puso hace tiempo reparos medioambientales. El Principado rechazó el primer intento de obtener la autorización ambiental para el manejo de carbones en la trasera de Ebhisa, apuntando entre otras cosas que debe elaborarse un estudio ambiental que contemple el traslado de esa actividad al Muelle Norte, contando con importantes medidas correctoras. Además, ha abierto un expediente informativo y otro sancionador a NMR por el supuesto manejo inadecuado de graneles y el acopio de 250.000 toneladas de cenizas de la térmica de La Pereda en el Muelle Norte y en la explanada de Aboño cuando la empresa solo tiene autorización para 20.000. NMR resolvió el contrato que tenía con Hunosa para comprarle las cenizas del vertedero de la térmica, que vende a cementeras de EE UU.

Más movimientos

Además de esas cenizas y del carbón pendiente de embarque en el “Tramp Lady”, hay otro cargamento vinculado a NMR en el puerto, pero que no es suyo. Se trata de las 160.000 toneladas de carbón procedente de Kazajistán y valoradas en unos ocho millones de euros que están bloqueadas en Ebhisa desde finales del año pasado por disputas sobre el precio entre NMR –que pagó una parte– y la empresa suministradora, que sigue siendo la propietaria del mismo. La disputa se está sustanciando en la Corte Internacional de Arbitraje de Londres, habiendo denegado un juez gijonés la petición de la firma suministradora para llevarse el cargamento como medida cautelar, entendiendo que NMR es solvente porque cerró 2020 con más de 12 millones de euros de beneficio. La sociedad, con un capital social de 24,77 millones de euros, ha venido sosteniendo que el alza en el precio internacional del carbón y en el de los fletes es el motivo de que haya dejado de importar carbón. No solo por El Musel, sino también por Cartagena, puerto donde también se ha establecido.

Su actividad minera también está afectada. La cantera de arcilla que explota en La Espina fue paralizada hace dos meses por el Principado, que tramita un expediente de intrusión en la concesión de otra empresa, la cual ha presentado a su vez una querella en el Juzgado de Grado. En cuanto a una mina a cielo abierto en Santa Lucía de Gordón (León) que venía explotando, cesó hace varias semanas su actividad. Además de su movimiento en El Musel, otra empresa del grupo DSA y con nombre similar también adquirió Vauste Spain (antigua Tenneco), sociedad que superó hace poco airosa un concurso de acreedores.

Todos estos movimientos y los recientes traspiés que ha sufrido, además de la constante generación de deudas, han puesto sobre NMR los ojos de media Asturias. Algunos consideran demasiado arriesgadas varias de sus acciones. Y otros simplemente esperan al desarrollo de los acontecimientos.

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