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La reyerta junto a El Molinón desata una ola de indignación vecinal: “Las peleas son constantes en esta zona”

El agente herido fue golpeado en una de las cuatro detenciones | “Fue una batalla campal, se lanzaron objetos”, dicen los hosteleros del estadio

Marcos Castro señala la luna dañada por el impacto de un objeto durante la reyerta.

Marcos Castro señala la luna dañada por el impacto de un objeto durante la reyerta. Ángel González

La macrorreyerta que motivó el sábado por la noche un enorme operativo policial en los bajos de El Molinón tuvo su origen en varias peleas previas iniciadas minutos antes en el entorno de la plazoleta de la Guía, lugar de reunión habitual para algunos jóvenes. La intervención finalizó con cuatro detenidos por enfrentarse y lanzar objetos a los agentes, dos a cuenta de la Policía Nacional y otros dos, por la Policía Local. Uno de los arrestados había sido identificado momentos antes por participar en otra trifulca en la avenida del Jardín Botánico. Los vecinos de La Guía aseguran que situaciones similares son cada vez más frecuentes los fines de semanas y exigen una solución. “Hace falta más vigilancia”, aseguran. “Fue una batalla campal”, dicen hosteleros de los locales del estadio.

Por la izquierda, Hernán Barredo, Paulina Menéndez, Paulino Tuñón, Yolanda Menéndez y Arturo Muñiz, en la travesía de La Guía. Ángel González

La pelea se produjo una hora antes del toque de queda. La Policía Local recibió el aviso a las 21.55 y realizó su primera detención poco después. El arrestado es L. R. R., de 18 años, al que se le pidió la documentación y se negó a darla. Trató entonces de escaparse corriendo, pero uno de los agentes le interceptó a la altura de la puerta 14 del estadio. Este policía recibió un fuerte golpe en la nariz que dejó un pequeño reguero de sangre en el suelo. Ni siquiera al ser reducido, el joven cesó en su actitud violenta.

Paulino Tuñón, junto a un muro donde orinan los jóvenes que hacen botellón en La Guía. Ángel González

El resto de los implicados, que los testigos cifran entre 20 y 30, comenzaron a lanzar objetos a los agentes para tratar de evitar esa primera detención. Uno de ellos arrojó una taza de café contra un policía, pero falló y le dio a la luna de un conocido bar. El recipiente dañó la luna del local. La Policía Local detuvo además a otro joven, B. D. P. R., el que había estado en la pelea de la avenida del Jardín Botánico. La Nacional efectuó otros dos arrestos.

Operativo policial durante la reyerta.

Marcos Castro es el encargado de uno de los locales hosteleros a cuyas puertas se produjo la pelea. “Hoy –por ayer– ya estamos más tranquilos. Esto no empezó aquí ni fue culpa nuestra. Fue algo que no tendría que haber pasado”, apuntó. Por su parte, los hosteleros de La Guía exigen tomar medidas para poner coto a estas situaciones. Alertan que los fines de semana cada vez es más habitual que se produzcan concentraciones de jóvenes en la plazoleta y la travesía y también en el campo de fútbol del barrio. Yolanda Menéndez es una de las dueñas de un conocido restaurante de la calle del Profesor Pérez Pimentel. “Cada fin de semana rompen cuatro o cinco retrovisores. La juventud se está desmadrando porque se ven unas borracheras terribles”, comenta. “Hace falta poner cámaras o algo porque lo peor es que luego nos echan la culpa a la hostelería”, lamenta.

En este caso, poca responsabilidad tienen los hosteleros, ya los que ayer participaron en la pelea tienen el acceso vetado en muchos negocios de la zona. Así lo explica Arturo Muñiz, que lleva otro de los clásicos locales de restauración de la zona. “Tengo puestos porteros y no permito la entrada a menores de 14 años. Si les dejara, tendría beneficios porque es gente que consume, pero no es la clase de clientes que queremos”, considera. “El problema está en que se juntan en la plazoleta y en la travesía porque no tienen dónde ir”, explica. “Sabemos que el problema viene de un poco más arriba de donde estamos nosotros, pero lo que tiene que quedar claro es que la hostelería no es la culpable de lo que está pasando”, razona Hernán Barredo, camarero de otro conocido restaurante del barrio.

Los residentes también tienen sus quejas. Paulina Menéndez es vecina de la travesía de La Guía desde hace ocho años y denuncia que cada fin de semana tiene que lidiar con el mismo problema. “Se llena todo de botella y dejan todo orinado. Tiene que pasar más la policía porque esto es algo verdaderamente horroroso”, postula. Lo mismo dice Paulino Tuñón, el veterano presidente de la asociación de vecinos de La Guía, cuya sede está precisamente en la travesía. “Este es un problema que en la zona ya estaba olvidado, pero que está repuntando. Vienen en bus, en bicis y en moto y son gente ajena al barrio que están generando un problema de convivencia”, alerta. Por último, la alcaldesa, Ana González, calificó la trifulca de ayer como “terrible e inadmisible”, y anima a los vecinos de La Guía a que si ven una pelea “llamen a la Policía”.

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