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El periodista asesinado en Burkina Faso se reconoció en Gijón con un simple "plumilla"

El navarro David Beriain estuvo en los encuentros de Foto y Periodismo de la "Semana negra" recién llegado de Afganistán, en 2009

David Beriain.

David Beriain.

Un sábado del mes de julio de 2009 una parte de la Asturias ociosa estaba disfrutando del concierto de Miguel Bosé en el Palacio de los Deportes. Otra parte, y no minoritaria, estaba en aprovechando las últimas horas de una nueva edición de la “Semana Negra”. Y en una de las carpas culturales del evento cultural y festivo gijonés, la convocatoria la habían establecido los organizadores del Encuentro Internacional de Foto y periodismo, que lideraba Javier Bauluz.

Bajo el título “El futuro de un periodismo de calidad humana” se celebraba una mesa-debate en la que había presencias destacadas. La más conocida para el público podía ser la de Rosa María Calaf, pero la acompañaban otros periodistas internacionales con trayectorias muy respetables entre los compañeros del gremio.

Y uno de ellos era David Beriáin. Navarro de Artajona, ese año le habían premiado en Aragón con un galardón de periodismo digital por su "calidad" de reportero y su capacidad de "combinar la vieja tradición de buscar la noticia utilizando de forma intensiva las posibilidades de Internet y sus nuevos soportes para contar las historias".

Berian llegó a Gijón ese mes de julio con su compañero madrileño Sergio Caro, ambos casi con la ropa sin cambiar tras dos meses cubriendo la guerra en Afganistán. Una semana llevaban solamente en España y no dudaron en aceptar la invitación para contarle al público cómo luchan algunos reporteros comprometidos con el oficio contra la falta de presupuesto, las presiones y hasta la censura de los países y los propios medios.

Para entonces, según explicó en su intervención ante el público, Beriain -licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Navarra, especializado en Comunicación y conflictos armados por la Complutense- llevaba seis años recorriendo conflictos de todo el mundo como enviado especial, Irak, Congo, Venezuela, Colombia... Y sin embargo, descargado de toda vanidad, en Gijón Beriain se reconocía simplemente “como un plumilla”, como así recogieron algunos de los asistentes al encuentro en diversos foros donde se dio relevancia al encuentro.

“Bastaba oírle hablar durante cinco minutos para darse cuenta de que es un gran comunicador”, dejaba escrito en su blog una de esas asistentes sobre aquella jornada.

Ese “plumilla” siguió recorriendo el mundo, y especializándose en reportajes de denuncia con contenidos de alto riesgo. El tráfico de cocaína, las mafias en Centroamérica, reportajes sociales como la inmigración… fueron curtiendo a un periodista que había iniciado su carrera profesional en el diario argentino El Liberal en 1999, donde fue editor y redactor del suplemento de investigación. De regreso a España en 2001 publicó reportajes desde Iraq sobre la invasión norteamericana, Afganistán, Sudán, Cachemira y Colombia.

En Gijón contó también su activismo de fotoperiodista desde un blog que recogía su colección de reportajes 'En pie de guerra', el espacio desde el que entonces daba una visión de los conflictos y de sus protagonistas reales.

Once años después y muchos trabajos más le hicieron una cara reconocible como periodista en territorios y ambientes de alto voltaje. Su asesinato, ayer, en Burkina Faso, donde realizaba un documental con el compañero Roberto Fraile, ha conmocionado a todo el país.

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