Hacer frente a la desescalada generando un nuevo espacio de uso peatonal que facilitara el distanciamiento social impuesto en la transición del confinamiento a una “normalidad” marcada por la pandemia. Así se justificaba desde el Ayuntamiento, hace justo un año, la decisión de eliminar el tráfico rodado en el Muro de San Lorenzo entre las calles Menéndez Pelayo y Domínguez Gil, en sentido hacia el Campo Valdés. Solo fue un primer movimiento. Una semana más tarde esa restricción al tráfico rodado se ampliaba a todo el vial, desde la rotonda del Piles hasta los Jardines de la Reina.

Una protesta por la peatonalización del Muro. | Juan Plaza

Una protesta por la peatonalización del Muro. | Juan Plaza R. VALLE

Ha pasado un año y ya casi nadie utiliza la palabra desescalada, pero aquel movimiento inicial se ha convertido en la grieta que resquebrajó el Muro que se encontró el covid. Ahora mismo, los coches siguen teniendo más que limitado su tránsito por la zona, al tradicional paseo a la vera de la barandilla blanca con vistas al mar Cantábrico se le ha sumado otro interior que todo Gijón conoce como “el cascayu”, el Muro acompañado de la palabra Stop da nombre a un movimiento vecinal de protesta contra esa peatonalización y otras que se han ido impulsando a lo largo de este año desde el área de Movilidad municipal que lidera IU y el futuro de la más popular de las tres fachadas marítimas urbanas de la ciudad se está repensando desde una comisión organizada especialmente para ello y liderada por el Colegio de Arquitectos. Todo esto a partir de ese primer corte de tráfico ejecutado aquel 30 de abril del pandémico 2020.

Un operario pinta los cuadros del Muro. | Marcos León

Un operario pinta los cuadros del Muro. | Marcos León R. VALLE

Con el verano el Muro incorporó ese “cascayu”, que llegó entre críticas por la coincidencia de la realización de las obras con la temporada de playa y sol y entre risas por esos recuadros verdes y azules entre líneas rojas y blanca que conformaron su estética. La ampliación del espacio peatonal en Rufo García Rendueles incorporó, además, un cambio de ubicación, con ampliación añadida, del carril bici. Otro triunfo para esas formas de movilidad ajenas al uso del coche privado por la que apuesta el actual gobierno de Gijón, con nueva ordenanza ya aprobada y plan de movilidad en marcha.

Reunión del Consejo Social sobre el Muro. | Á. González

Reunión del Consejo Social sobre el Muro. | Á. González R. VALLE

Guste más o menos, el espacio –y sobre todo el nombre– ha sido asumido por los gijoneses y se ha incorporado a la identidad de la ciudad. Aunque teniendo claro que las obras acometidas para esa gran semipeatonalización del Muro tienen la consideración de “provisionales, parciales, de mínimos y reversibles”. O por lo menos así lo fijaba el informe municipal que les dio respaldo frente a las denuncias de la oposición que observaron en la actuación un incumplimiento tanto del Plan General como del plan especial para el tratamiento de la fachada marítima de San Lorenzo. El incumplimiento quedaba anulado por esa “provisionalidad” de partida, vinculada a la crisis sanitaria por el covid-19.

Pero al tiempo que la oposición se movilizaba en la Casa Consistorial, un grupo de vecinos lo hicieron en las calles, en los despachos y en los juzgados. La lucha de Stop Muro sigue vigente. Su reivindicación en favor de la libre circulación por el Muro y la vecina avenida del Molinón se ha ampliado a todo un rechazo a los procesos peatonalizadores que tiene en marcha el Ayuntamiento. O a los ya desarrollados como ese corredor peatonal entre el paseo de Begoña y el propio Muro a través de las calles Caridad y Ruiz Gómez, que comparte la estética de los cuadros verdes y azules y la filosofía de priorizar al peatón sobre el turismo.

Y entre polémica y polémica, el gobierno municipal convocaba en octubre al Consejo Social para hablar del Muro y el Consejo Social asumía crear una comisión con 17 representantes del entramado asociativo y político para definir el nuevo Muro. La comisión se creó en diciembre y el calendario incluía que el trabajo estaría finiquitado en abril con la presentación de unas directrices generales para que el Consejo Social de Gijón pudiera tomar una decisión. Hoy es 30 de abril. No hay novedades. Solo el primer aniversario de la primera piedra del “cascayu” del Muro.