El Ministerio para la Transición Ecológica comunicó esta mañana a Enagás la formulación de la Declaración de Impacto Ambiental de la regasificadora de El Musel, que despeja el camino a la puesta en servicio de una instalación que acabó de construirse en 2012, pero que desde entonces permanece inoperativa por una sentencia judicial que obligó a repetir la tramitación administrativa.

La puesta en servicio de la regasificadora no será posible de manera inmediata tras la resolución de Medio Ambiente, remitida ya al BOE para su publicación en los próximos días, si no que la autorización para el funcionamiento de la planta está pendiente aún de la autorización por parte de la Dirección General de Energía y Minas, del mismo ministerio.

Los tribunales habían anulado la autorización de la planta en 2008 debido a que la tramitación administrativa se había iniciado, dos años antes, cuando aún estaba vigente en Asturias el artículo del Reglamento de Actividades Molestas, Insalubres, Nocivas y Peligrosas (Raminp) que impedía la ubicación de una instalación de este tipo a menos de dos kilómetros de un núcleo habitado y la regasificadora dista apenas 850 metros del barrio más próximo.

La tramitación se inició para la descarga de gas natural licuado y su inyección, una vez regasificado al sistema gasista nacional. Luego Enagás manifestó su intención de dedicar la planta al transbordo de gas natural licuado, algo a lo que alude la declaración de impacto ambiental ahora aprobada. La empresa gasista también proyecta ubicar en terrenos libres de su concesión en El Musel, tanques de menores dimensiones para almacenar hidrógeno producido con fuentes renovables, con miras a su posible exportación.