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Rusia condecora a los niños de la guerra de Asturias

El Gobierno de Putin reconoce la labor de los refugiados asturianos en el 75.º aniversario de la victoria ante los nazis

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Los niños de la guerra, junto a familiares y organizadores del acto, ayer, en Gijón. Juan Plaza

La Rusia de Putin se acuerda de los niños de la guerra acogidos en la Unión Soviética tras ser evacuados desde Asturias en plena contienda civil y que, casi sin solución de continuidad, sufrieron en aquella su segunda patria los horrores de la II Guerra Mundial. Cuarenta de aquellos pequeños que embarcaron en El Musel junto a sus maestros la noche del 23 de septiembre de 1937, cuando la situación del frente norte era ya casi desesperada, recibieron ayer en un emotivo acto celebrado en el Museo del Pueblo de Asturias las condecoraciones especiales rusas con motivo del 75.º aniversario de la victoria aliada en la II Guerra Mundial. Además, el comité de veteranos del país envió dos medallas, a título póstumo, para Julián de la Fuente y Joaquín Cuesta, dos niños de la guerra fallecidos en combate contra los nazis cuando no habían cumplido los 20 años.

María Luisa Muñiz, con la medalla, y su cuidadora.

María Luisa Muñiz, con la medalla, y su cuidadora. Juan Plaza

Las condecoraciones también se conceden al que podría denominarse como “frente del trabajo”, a aquellos que sufrieron evacuaciones y cuyas infancias se vieron quebradas a causa de la contienda. El ministro consejero de la Embajada de la Federación de Rusia en España, Dmitry Sokolov, en un mensaje grabado ex profeso para el acto, dejó claro que, para los rusos, los homenajeados son “compatriotas que no tuvieron una vida fácil, pero que lograron vivir con la cabeza alta”. “Tras salir de Asturias en plena contienda, estos niños se vieron involucrados en otra guerra que pasaron codo con codo con el pueblo ruso, sufriendo calamidades y colaborando en todo lo que pudieron para lograr la victoria, de ahí el homenaje”, explicó Tatiana Velázquez, presidenta de la Asociación Niños de Rusia. De lo que se trata, añadió, es de que “su memoria se conserve para que las nuevas generaciones no olviden un largo periodo de la historia de España y de la Unión Soviética”. Además, destacó la “calurosa acogida” que los pequeños recibieron en la que todos consideran su “otra patria” y cómo sus nuevas familias los animaron a “no olvidar las raíces españolas”. “Se integraron en la vida soviética y colaboraron en levantar el país tras la guerra”, destacó Amor de la Fuente, integrante de la asociación e hija de Víctor, niño de la guerra recientemente fallecido.

Durante la contienda civil llegaron a la antigua URSS alrededor de tres mil niños españoles. Desde Asturias, la expedición más numerosa fue la de septiembre de 1937, con 1.093 menores.

Al acto de ayer asistieron la edil gijonesa de Memoria Democrática, Salomé Díaz, y la directora general de Emigración y Memoria Democrática, Begoña Serrano, quien destacó que los niños del 37 fueron “menas” (menores extranjeros no acompañados) a los que en la URSS “se les puso todo a su favor”. Cerró el geógrafo Fermín Rodríguez, quien mostró su “admiración” por unos niños, hoy ancianos, que, pese a todo, miran el mundo “sin asomo de rencor”.

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