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El Puerto, entre los principales acreedores de NMR, con una deuda de 1,5 millones

El preconcurso de acreedores del operador de graneles deja en el aire los pagos pendientes a El Musel y a su filial Ebhisa

Sede de NMR en El Musel.

Sede de NMR en El Musel. Marcos León

La suspensión de pagos de Natural Mining Resources 1926 (NMR) no sólo está suponiendo un quebradero de cabeza al rosario de compañías privadas que prestaron servicios al operador de graneles de El Musel, sino que también ha cogido de lleno a la propia Autoridad Portuaria. La compañía acumula una deuda del orden del millón y medio de euros con el Puerto y con su filial Ebhisa, la terminal de minerales controlada accionarialmente por el organismo portuario.

La solicitud de un preconcurso de acreedores ante los juzgados de lo mercantil de Madrid por parte de NMR deja en el aire el cobro de esas cantidades. La sociedad dio ese paso tras los múltiples embargos por impagos solicitados por diversos acreedores en los juzgados de Gijón y de Pozuelo de Alarcón (Madrid), donde tiene su sede la compañía. Dichos embargos han quedado bloqueados por el preconcurso, que dará a NMR un plazo de tres meses para renegociar la deuda alcanzando un acuerdo con la mayoría de los acreedores o viéndose abocada a un concurso.

Lo que se negocia en este tipo de procesos son quitas y aplazamientos en el pago de las deudas. En el caso de que no se apruebe la oferta que presente la sociedad concursada, se iría a su liquidación. NMR ya ha informado a sus acreedores, proveedores y trabajadores del preconcurso, anunciando que presentará un “plan de viabilidad”. Una declaración de intenciones sobre la que albergan muchas dudas en diversos ámbitos portuarios y entre acreedores de la compañía, que consideran improbable que se recupere, y que están haciendo sus previsiones dando por descontado que la intensa actividad granelera desplegada en los últimos años por NMR en El Musel ya es historia.

De ser así, el Puerto se vería doblemente afectado, no sólo por el millón y medio de euros cuyo cobro está en el aire, si no también porque vería esfumarse un proyecto que apuntaba a ser su principal factor de crecimiento para los próximos años. Desde que llegó a El Musel a finales de 2018 el crecimiento de NMR fue meteórico. Cerró 2020 moviendo más de 4 millones de toneladas de graneles sólidos, la inmensa mayoría carbón, compensando así el tráfico que había perdido El Musel con el cierre de las térmicas de Asturias, León y Palencia. NMR había anunciado el año pasado que su proyecto a medio plazo era mover 10 millones de toneladas por El Musel, entre carbón, otros minerales y cenizas (materia prima para cementeras).

La empresa sólo ha reconocido tensiones de tesorería en las últimas semanas, pese a que un auto del juzgado de lo mercantil de Gijón alude a impagos desde septiembre del año pasado. Directivos de NMR también han apuntado que sus problemas de liquidez tienen que ver con disputas comerciales con clientes, debidas a discrepancias respecto a la calidad del producto enviado.

La base del negocio de NMR en El Musel era la importación de carbón de Rusia o de países limítrofes, su mezcla con el extraído de minas o de escombreras de minas de Asturias y León, y la exportación de esa mezcla a térmicas de Marruecos, Vietnam e India, fundamentalmente. Otra parte menor del negocio consistía en la criba y lavado del carbón para seleccionar el de mejor calidad y exportarlo a compañías metalúrgicas.

En las cuentas de 2020 depositadas por NMR en el Registro Mercantil en febrero, la empresa declara unos activos financieros de 71,43 millones de euros, de los que 66,67 millones se corresponden con los cobros a clientes previstos para 2021, garantizados con pagarés o documento de confirmación, según esa contabillidad.

En cuanto a los pasivos financieros, la sociedad declaraba tener a final de año 54,55 millones de euros, con una obligación de abonar 47,93 en 2021. De esa cantidad, 15,58 millones se corresponden a proveedores de carbón y 22,41 a otros acreedores comerciales. La deuda con entidades financieras ascendía a final de año a 15,59 millones de euros, la mayoría a corto plazo. La empresa declara unos fondos propios de 43,36 millones de euros y haber cerrado el año pasado con un activo no corriente de 12,2 millones de euros, unas existencias valoradas en 17,22 millones de euros y una tesorería de 3,34 millones. Su cifra de negocio en 2020 fue de 292,45 millones de euros; 283,88 por el carbón, 2,41 por arcilla y 0,19 por cenizas.

Las cuentas se presentaron acompañadas por el informe de la economista Lucía Aránzazu Barreira Rey, en el que ésta asegura que en 2020 NMR ha “mostrado capacidad de solvencia suficiente para poder cumplir con las obligaciones contraídas y también para poder seguir recurriendo a la financiación ajena en el futuro, como muestran las líneas de financiación que se han cerrado en enero de 2021”.

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