DTO ANUAL 27,99€/año

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

La patronal hostelera pide crear un gran espacio de ocio y turismo en Naval Gijón

Otea rechaza que el solar del antiguo astillero se destine a empresas de economía azul, lo que también impugna Pymar en el Juzgado

Terrenos de Naval Gijón.

Terrenos de Naval Gijón.

La patronal del sector turístico y hostelero de Asturias, Otea, plantea aprovechar los antiguos terrenos de Naval Gijón para crear un polo de atracción turística en vez del área empresarial ligada al Parque Científico y Tecnológico, especializado en la economía azul, prevista en el Plan General de Ordenación (PGO). El presidente local de Otea, Ángel Lorenzo, resalta que en ese espacio convergen diversos ingredientes que garantizarían el desarrollo económico mediante su propuesta, como es la cercanía de “la futura estación del AVE, el Acuario y la playa de Poniente”.

El desarrollo urbanístico de ese espacio, que en los años anteriores a la pandemia sirvió para celebrar la Semana Negra, es una de las asignaturas pendientes del planeamiento gijonés. Sobre la necesidad de recuperar para la ciudad los 60.036 m2 tras el cierre en 2009 del astillero gijonés hay unanimidad. Las discrepancias llegan a la hora de decidir cómo.

Los dueños del terreno, la Autoridad Portuaria de Gijón (con el 64,71% del suelo) y Pequeños y Medianos Astilleros Sociedad de Reconversión (Pymar, con el 35,29% restante) eran los únicos que mantenían que ahí debe permitirse la construcción de viviendas, mientras antiguos trabajadores del astillero y los seis grupos políticos de la anterior Corporación municipal (PSOE, Foro Asturias, Xixón Sí Puede, PP, IU y Ciudadanos) apostaron por que se reserven para industrias de la economía azul, lo que finalmente recogió el PGO. Ahora a los propietarios del suelo les ha surgido un “aliado” en el sector del ocio y el turismo. Aunque no ha mantenido contacto con ellos, los planteamientos del presidente de Otea en Gijón van por los mismos derroteros.

Ángel Lorenzo considera que sin duda habría empresarios de los sectores que representa interesados en invertir en la zona para darle un giro que diferenciaría a Gijón de las otras ciudades costeras del norte de España con las que compite en atracción de visitantes. Y aboga por integrar en el desarrollo de ese espacio “el comercio local, no el de franquicias; la hostelería e incluso la hotelería”, potenciando el atractivo turístico de la zona con la programación de “música en la calle y espectáculos culturales al aire libre”. “Si se quiere sacar la industria de la ciudad, ¿para qué vas a traerla al centro, aunque sea tecnológica? El Parque Tecnológico de Gijón ya tiene muchos metros para ampliarse, tal y como está previsto”, asegura. Por contra, los antiguos terrenos de Naval Gijón “ofrecen una ocasión única para hacer que la ciudad crezca turísticamente”, añade.

Contencioso

En todo caso, el futuro del solar está en manos de los tribunales. La Autoridad Portuaria y Pymar habían presentado sendas alegaciones al PGO para que se contemplara la edificación residencial en la zona, ambas rechazadas. El Puerto no fue más allá, pero Pymar optó por interponer un recurso contencioso ante el Tribunal Superior de Justicia de Asturias en el que reclama la anulación de la ordenación prevista en el PGO de 2019 para el PERI de Naval Gijón. De ganar, no afectaría sólo a sus terrenos, si no también a los de la Autoridad Portuaria.

Pymar cuestiona, entre otros asuntos, la viabilidad económica del desarrollo de un área de economía azul y considera arbitrario que se excluya completamente la edificación de viviendas en el PERI, donde en base a redacciones previas del planeamiento interpreta que podría albergar 450. Pymar defiende un uso mixto para el solar en el que coexista el productivo y dotacional con “una proporción razonable” del residencial, como ocurre en otras áreas de desarrollo en El Natahoyo junto al Tallerón y a Armón Gijón, respectivamente.

En contra se han posicionado las otras dos partes que participan en el pleito; el Ayuntamiento de Gijón y 15 prejubilados del astillero, que defienden la corrección del uso previsto para el suelo en el PGO.

Unas parcelas a las que Pymar destinó 111 millones y que el Puerto no logró subastar

A finales de 2009, Naval Gijón echó el cierre, tras casi una década de agonía. La historia del astillero transcurre entre la reconversión que dio origen a su nacimiento en diciembre de 1984 como fusión del Dique de Duro Felguera y Marítima de El Musel y su cierre tras varios años en situación de quiebra técnica. La debacle comenzó después de que en junio de 2000 un armador estadounidense cancelara el pedido de un quimiquero por la demora en la entrega. Pymar, que avala los contratos de los astilleros, acabó asumiendo el coste de aquella cancelación y otras deudas posteriores del astillero, al que destinó 111 millones de euros. A cambio, se hizo con los más de 20.000 metros cuadrados que Naval Gijón tenía en propiedad, con los que espera enjugar parte de aquellas pérdidas. La mayor parte del suelo –38.848 metros cuadrados según la última medición– era concesión de la Autoridad Portuaria, quien intentó sin éxito subastar su parcela en 2017 por 5,4 millones de euros, con una cláusula para elevar el precio si el suelo se recalificaba para viviendas. En 2019, con el uso del suelo ya definido para parque empresarial, la parcela del Puerto se tasó en 5,54 millones, a 142,72 euros el metros cuadrados.

Compartir el artículo

stats