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El plástico se hace museo en Gijón

Ales construye una instalación reciclable frente al Reina Sofía para reivindicar las bondades del material

El Museo del Plástico, instalado frente al Museo Reina Sofía, en Madrid.

El Museo del Plástico, instalado frente al Museo Reina Sofía, en Madrid.

Un museo fabricado íntegramente con materiales plásticos, que se va a reciclar completamente en una semanas y que muestra una selección de productos fabricados con este tipo de polímeros que contribuyen a mejorar nuestras vidas. Ese es el proyecto que ha instalado frente al Museo Reina Sofía la patronal sectorial EsPlástico y que lleva el sello gijonés de la empresa Ales, que es la que ha construido y montado el Museo del Plástico, inaugurado el pasado sábado y que va a ser desmontado el día 17 para reciclar completamente sus componentes y enviar a los visitantes pequeños utensilios creados con esos materiales, desde raquetas de playa hasta botes para lápices.

Con unas dimensiones de 73,5m2, en el Museo del Plástico Ales ha empleado polietileno, metacrilato, policarbonato y PVC, con un diseño vanguardista. Fundada en 1966, la linea principal de negocio de Ales es la de imagen corporativa y rótulos. Pero acomete proyectos museográficos desde 1992, cuando se estrenó con el Museo Etnográfico de Asturias, al que en 1998 siguió el Museo del Ferrocarril. “En los últimos años hemos firmado intervenciones importantes, como el desarrollo, fabricación y montaje de mobiliario y elementos de museografía del National Museum of Qatar”, explica Roberto Villar, responsable de marketing de Ales.

Instrumental médico y una bici de materiales plásticos, en el museo.

Con el proyecto efímero que ahora ha montado en Madrid la empresa gijonesa, la patronal EsPlástico busca convencer a los visitantes de las bondades de este tipo de material, con el que, por ejemplo, se fabrican las mamparas de metacrilato, los respiradores, las jeringuillas, los guantes de látex o las mascarillas, tan importantes en la pandemia.

El montaje museístico junto al Reina Sofía, que combina luz natural –posibilitada por la transparencia del metacrilato– con artificial, ha sido diseñado junto con el contenido de la exposición por arquitectos madrileños. Un bodegón con alimentos envasados en plástico, prendas hechas con tejidos técnicos para repeler la humedad o proteger de las altas temperaturas, son algunos de los objetos que se exhiben, junto a equipos de uso médico o una bicicleta fabricada completamente con plástico.

“Para muchas aplicaciones no hay un material alternativo o no es tan eficiente como el plástico”, explica, Jorge Soldevilla, gerente de la Asturiana de Transformados Plásticos, empresa de Infiesto del mismo grupo que Ales, integrada en EsPlástico.

Con un museo construido enteramente en materiales plásticos y que se va a desmontar el Día Mundial del Reciclaje, precisamente para reciclarse en objetos que se enviarán a los visitantes, los impulsores del proyecto buscan “convencer a la población de que el plástico en sí no es malo, que lo malo es tirarlo en el monte o en el mar en vez de reciclarlo en el contenedor amarillo”, abunda Soldevilla, quien señala que los materiales plásticos pueden reciclarse completamente, al igual que el acero o el aluminio. El mejor ejemplo de ese reciclaje lo dará el museo fabricado por Ales.

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