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Las bicis se agotan en Gijón: "Hay listas de espera de un año"

El auge del ciclismo por la pandemia y las peatonalizaciones barre el stock

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Las bicis se agotan en Gijón Marcos León/Ángel González

Con una nueva ordenanza de movilidad pensada para darle prioridad a la bicicleta, kilómetros y kilómetros de carriles específicos para este medio de transporte y con una zona urbana llana para los inexpertos y otra plagada de repechos en la zona rural, Gijón es uno de los paraísos del ciclismo en Asturias. Pero un paraíso para el que ya no hay billetes. El auge de este deporte tras el confinamiento ha convertido la tarea de comprar una bicicleta de nivel y de primera mano en una empresa más difícil que coronar El Angliru. “Hay esperas de un año”, alertan los dueños de tiendas especializadas.

Ricardo Rodríguez tiene 37 años y entiende el ciclismo de una manera romántica, que seguramente es la única forma válida de entender este deporte. Regenta desde hace tres años Cayón Bikes, en la calle Ezcurdia, un negocio que es a la vez taller, tienda de bicis y de moda y local social para amantes de los pedales. “Todo el mundo sabe montar en bici. Es el juguete de los pequeños y de los mayores”, resume.

Pero más que un juguete, la bicicleta se ha convertido en un tesoro. Con el boom posterior al confinamiento, los fabricantes están saturados. Gijón no es la excepción y la escasez también comienza a afectar a la hora de encontrar piezas para repuestos de materiales. “Nos están empezando a recomendar que pidamos en previsión a lo que vamos a gastar en todo el año, pero con este auge es algo imposible de prever”, apunta Rodríguez.

Carlos Argüelles tiene 60 años y todos los días tiene que decir en dos o tres ocasiones que las bicicletas de su escaparate o son de exposición o son de alquiler. Es el gerente de Bike Service, en la calle Poeta Ángel González Muñiz. Por la falta de stock, muchos clientes se vuelven como vinieron. O sea, a pata. A juicio de los profanos, la gran demanda podría ser bueno para el sector. No es así, porque la gran demanda también pone en jaque las reparaciones. “Se ha vendido todo y ahora nos enfrentamos a un verano muy complicado”, augura.

Lali Álvarez está al cargo junto a su marido, Manuel Vázquez, de Culture Bike en la avenida Príncipe de Asturias. Lleva una década con su negocio. “Antes, tener una tienda de bicis era atípico, pero ahora hay un boom tremendo”, apunta. “Mucha gente ha apostado en Gijón por este vehículo para ir al trabajo, pero el problema es a nivel mundial”, relata. “Buscamos que no falte lo básico, pero como se rompa algo la avería para el usuario puede ser grande porque nos estamos quedando sin piezas”, alerta.

Ramón Vivanco regenta Ciclo Esplendor, un comercio en la calle La Merced especializado en ciclismo urbano y de viaje. “Se han roto todos los stocks. Nunca pasó nada similar”, evalúa. “Al tener taller, estoy más tranquilo. Pero seguramente se tardará un año en recuperar la normalidad y no haya bicis en lo que queda de año ni en buena parte del 2022”, analiza. “Lo que está despuntando mucho es el mercado de segunda mano. Wallapop está que echa humo”, zanja un apasionado de las bicis, que se han convertido en un bien escaso en la ciudad.

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