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La madre del bebé de Nuevo Roces: una joven "consciente y sin remordimientos" a la espera del veredicto

Silvia Acebal, que confesó el asesinato, pide perdón por "arruinar la vida" a su familia y a la de su expareja en la última sesión del juicio

Silvia Acebal, esposada y custodiada por policías, durante la celebración del juicio en la Sección Octava.

Silvia Acebal, esposada y custodiada por policías, durante la celebración del juicio en la Sección Octava.

Silvia Acebal Martínez, la gijonesa que mató a cuchilladas a su bebé en Nuevo Roces en agosto de 2019, rompió ayer al fin su silencio (hasta ahora sólo había dicho sí a que reconocía los hechos y a que lo hacía libremente) para pedir perdón por su brutal crimen. “No voy a tener vida suficiente para arrepentirme. Pido perdón a mi familia, porque les he arruinado la vida, y también a la de Daniel, porque siempre me trataron muy bien”, explicó la acusada al hacer uso de del derecho a la última palabra, pero con el mismo gesto frío y carente de emociones que durante estos cuatro días. Sus palabras llegaron después de una intensa y descriptiva sesión en la que forenses y psicólogos del juzgado describieron a la joven de 30 años como una persona plenamente “consciente” de sus acciones cuando ocultó su embarazo a todo el mundo y asestó 53 puñaladas a su hijo recién nacido y “sin remordimientos” por ello. El jurado popular se reunirá este viernes, a partir de las diez de la mañana, para emitir su veredicto, pero toda decisión que no aboque a la culpabilidad sería una sorpresa mayúscula.

La cuarta y última sesión del juicio resultó de lo más reveladora para focalizar la responsabilidad en Silvia Acebal, toda vez que las dos forenses sitúan la hora de la muerte del bebé entre las 14 y 15 horas del 1 de agosto, cuando Daniel B. S. estaba trabajando. Una franja que coincide de lleno con la búsqueda en internet que hizo la acusada sobre “¿cuánto se tarda en morir por hemorragia?” a las 14.55 horas de ese día, según los informes que obran en la causa, a los que tuvo acceso LA NUEVA ESPAÑA en enero del año pasado. Las dos peritos confirmaron que el bebé nació “tras 38 semanas de gestación, respiró y murió desangrado” después de recibir 53 puñaladas (realizaron una exhaustiva explicación de cómo y dónde habían sido) estando el cuerpo de cúbito lateral derecho. “No hay duda de que quiso matarlo”, desvelaron las forenses, que también destacaron “la frialdad” de Silvia Acebal cuando la entrevistaron.

El testimonio de los psicólogos judiciales puso negro sobre blanco la imputabilidad de la acusada. Ambos ilustraron al jurado con la diferencia entre psicópata y psicótico. Los primeros, explicaron, son personas “racionales, conscientes de lo que hacen”, mientras que los segundos padecen una enfermedad. En este caso, “ella sabrá por qué lo hizo, pero fue una elección tomada libremente”. Además, los psicólogos plantearon “como hipótesis más probable” que Silvia Acebal se viese “atrapada” y tomase la decisión de matarlo como “una huida hacia adelante”. Pero “sin remordimiento” alguno. A preguntas de la acusación y de la defensa también señalaron que no consta que el aborto voluntario que realizó a los 19 años tuviese incidencia alguna en su personalidad y que veían compatible “la planificación” que llevó durante nueve meses de los hechos con el ensañamiento posterior.

En la vista de ayer, además, declararon dos policías del laboratorio de La Coruña (que confirmaron la paternidad de ambos), dos ginecólogas el HUCA (para confirmar que la excusa del quiste que puso Silvia era falsa) y el vecino de Nuevo Roces que encontró al bebé en la basura. “Sentí vergüenza del ser humano”, aportó.

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Juicio contra Silvia A. M por matar a su bebé a puñaladas ÁNGEL GONZÁLEZ

Las conclusiones del juicio

La conclusión de la pruebas testifical dio paso a que, como el lunes, las tres partes implicadas volviesen a dirigirse al jurado con sus conclusiones. Clara y concisa resultó la fiscal, Isabel Prendes, que enumeró todas las pruebas que confirmaban la autoría. “Las huellas de Silvia en la bolsa de basura, la mochila, las toallas ensangrentadas iguales a las del domicilio, la manifestación espontánea que hizo ante el jefe de la Udev, que Daniel estuviese trabajando a esa hora...”. De hecho, dejó para el final que la propia acusada lo reconoció ante tantas pruebas. Prendes sí reflexionó sobre este “acto incomprensible” para una madre. “No son muchos los padres que matan a sus hijos, afortunadamente. Algunos son por enfermedad, pero esto es por maldad, exclusivamente, porque la maldad existe, y ella quiso hacerlo. Tenía sus facultades intactas, y la ley me obliga a pedir la prisión permanente revisable para ella”, afirmó.

Sobre esa “maldad pura” también habló Ricardo González, abogado de la acusación particular en nombre de Daniel B. S.. “Han pasado 17 testigos y diez peritos para confirmar que mató a su hijo Alejandro de forma premeditada y alevosa; sin ningún gesto de arrepentimiento. Dio la vuelta al colchón y durante mes y medio durmió sobre la sangre de su bebé sin ningún reparo. No entra en la conciencia de nadie”, reflexionó.

La defensa, ejercida por Javier Menéndez Barbón, apeló a la atenuante por arrebato u obcecación para intentar evitar la prisión permanente. Además, “entendemos que el trastorno antisocial ha influido en tomar la decisión que tomó”.

Cuatro jornadas de juicio por un brutal crimen

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