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La madre del bebé de Nuevo Roces pide perdón al final del juicio: "No voy a tener vida suficiente para arrepentirme"

La cuarta y última sesión del juicio estuvo protagonizada por las médicos forenses y psicólogos del juzgado

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Tercera jornada del juicio por el crimen del bebé de Nuevo Roces JUAN PLAZA

Silvia Acebal, la gijonesa que mató a cuchilladas a su bebe recién nacido en Nuevo Roces rompió al fin su silencio (hasta ahora sólo había dicho si a que reconocía los hechos y que lo hacía libremente) para pedir perdón por lo que hizo. "No voy a tener vida suficiente para arrepentirme. Pido perdón a mi familia porque les he arruinado la vida, y también a la de Daniel porque siempre me trataron muy bien", explicó esta mañana la acusada al hacer uso de del derecho a la última palabra. 

La cuarta y última sesión del juicio estuvo protagonizada por las médicos forenses y los psicólogos del juzgado. Todos coincidieron en que Silvia Acebal sabía lo que hacía y que cometió hechos de forma consciente. "Era consciente y tenía capacidad y voluntad de hacerlo y sin mostrar arrepentimiento ninguno", concluyeron. 

Fiscalía y acusación particular coincidieron en su exposición final en que se trataba de una acción de "maldad pura" que merecía la prisión permanente revisable. La defensa solicitó que se contemplase la atenuante por arrebato u obcecación en el momento del crimen además de estimar que sí incidió el trastorno antisocial que padece. El jurado popular se reunirá mañana para emitir su veredicto.

La declaración del padre del bebé

Con muchas ganas de pasar rápido el trance y las lágrimas a punto de brotar hasta que, finalmente, rompió a llorar ayer cuando relató lo mucho que el crimen del bebé de Nuevo Roces había transformado su vida. “He sufrido muchísimos cambios. Tengo miedo a salir a la calle, a ver gente y hasta tuve que dejar el piso. Fui al psicólogo, pero lo dejé por los recuerdos que me trae”, compartió ayer Daniel B. S., el padre del recién nacido. El joven, que ejerce la acusación particular desde que fue exonerado de toda implicación en el brutal crimen, confesó que desconocía que quien fue su novia durante casi ocho años (con dos de convivencia) estuviese embarazada. “No lo supe ni lo sospeché nunca”, explicó. Ambos evitaron ayer cruzarse las miradas.

La tercera sesión del juicio estuvo protagonizado por el testimonio de Daniel B. S., que definió a la acusada como una persona “fría y muy suya” a la que “le gusta tenerlo todo controlado”, pero con la que “nunca” discutió. “Mucha gente se pregunta cómo no se dio cuenta viviendo con ella que estaba embarazada”, interpeló la fiscal, Isabel Prendes. “Tuvo cambios físicos igual que yo, pero pensé que era por independizarnos, por no saber cocinar y engordamos los dos”, argumentó el joven, que ejerce la acusación “para que se haga justicia con mi hijo, porque me siento culpable por no haberlo podido ayudar”. En varios momentos, la magistrada, Elena Fernández González, trató de calmarle a la vista de que su testimonio era “muy importante” para el caso.

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