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Recuperar la confluencia natural con el Peñafrancia, entre los objetivos del proyecto para recuperar el Piles

El informe de la Politécnica que se toma como base para las actuaciones en el Piles anima a sustituir los muros de hormigón por escolleras

El Peñafrancia, a su paso por el campus universitario de Gijón.

El Peñafrancia, a su paso por el campus universitario de Gijón. Ángel González

Aurelio Martín no desveló ayer el contenido de los pliegos que regirán la contratación del proyecto de renaturalización del Piles, a la espera de que los apruebe la Confederación Hidrográfica, pero sí avanzó que estará en línea con los criterios de la Universidad Politécnica de Madrid. ¿Cuáles son? Según Marta González del Tánago, coautora del estudio sobre el cauce encargado por el Ayuntamiento a esa entidad académica, su propuesta recoge “actuaciones para disminuir el grado de artificialidad del río, el desarrollo de restauración pasiva de la vegetación y el incremento de los servicios ecosistémicos”.

“Para la continuidad fluvial es indispensable el tránsito de sedimentos, hay que retirar las compuertas y la solera de hormigón sobre las que se asientan, recuperar la confluencia natural del Piles y el Peñafrancia, eliminar la isla y el canal que le conecta con el Piles y retirar las escolleras allí donde no son necesarias”, afirmó la experta durante su intervención ante el consejo municipal de medio ambiente que se celebró el pasado mes de abril, en el que también abogó por “erradicar los muros de hormigón, sustituyéndolos por escolleras, y potenciar la estética ecológica con la mejora de las sendas fluviales”.

La propuesta del Grupo Covadonga para mantener el anillo navegable del Piles mediante la instalación de un azud (presa) hinchable costaría alrededor de 300.000 euros. Para el club que preside Antonio Corripio, el mantenimiento de la práctica deportiva resulta “perfectamente compatible” con el plan de recuperación del cauce fluvial. Sin embargo, para Del Tánago tal planteamiento es “incompatible con una restauración ambiental digna”. “Se generarían fluctuaciones de agua que provocan la desertización de las orillas”, subraya.

Los expertos del Grupo rechazan que en el anillo haya una proliferación de cianobacterias tóxicas, por lo que no presentaría riesgo para salud de las personas ni un impedimento insalvable para la restauración ambiental de los ríos Piles y Peñafrancia.

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