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El cuadro olvidado de Acisclo Fernández-Vallín: el retrato de un prohombre gijonés que el Ayuntamiento descolgó de sus paredes

La obra sobre el catedrático estuvo expuesta desde 1897 en el salón de recepciones del Consistorio, y ahora que se cumplen 125 años de su muerte permanece guardada en la nave de céramicas Piti

Retrato de Acisclo Fernández-Vallín.

Retrato de Acisclo Fernández-Vallín.

Para acercarnos a la figura de Acisclo Fernández-Vallín (Gijón, 1825-Madrid, 1896) es obligado acudir al libro que a su trayectoria personal y profesional le dedicó Agustín Guzmán Sancho en el año 1994. Gijonés, nacido en el arrabal del Carmen, su padre fue Alonso Fernández Vallín, profesor en el Instituto de Jovellanos, y su madre María de la Encarnación Suárez Bustillo. Se le puso el nombre de Acisclo por ser el santo del día en que nació, el 17 de noviembre, y firmaba como Acisclo F. Vallín o como Acisclo Fernández-Vallín y Bustillo. En su esquela figura como Acisclo F. Vallín y Bustillo.

Fernández Vallín puso en marcha estudios que son el origen de la actual Formación Profesional. En Madrid ocupó la cátedra de Matemáticas en el Instituto que luego se llamó Cardenal Cisneros y fue consejero de Instrucción Pública. En 1888 fue clave en la fundación de la legendaria Escuela de Artes y Oficios de Gijón. Algunos de sus libros son “Geografía matemática o elementos de cosmografía” (1858) y “Elementos de matemáticas: aritmética y álgebra, geometría, trigonometría y nociones de topografía” (1875). Ambos se pueden consultar en la Biblioteca Virtual del Principado de Asturias.

Busto de Fernández-Vallín en el parque de Isabel la Católica.

Fue miembro de la Academia de Historia y también de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Se casó con Laureana González Soubrie y uno de sus legados económicos a su muerte fue para un asilo-colegio de niñas huérfanas de nombre Santa Laureana, en Somió.

En Gijón se homenajeó a Fernández-Vallín en vida. Desde el 10 de agosto de 1891, cuando tenía 66 años, lleva su nombre la calle que oficialmente es calle de Fernández Vallín pero que todos llamamos Cuesta de Begoña. Aclaramos que esa vía era entonces mucho más estrecha de como la vemos ahora, y que don Acisclo tuvo mucho que ver con la inauguración, en ese mismo año de 1891 en la cercana plaza del Seis de Agosto, de la estatua de Jovellanos. Leemos en la base de la estatua: “Gijón y los pueblos de habla hispana levantaron este monumento bajo la dirección y desvelo de los insignes gijoneses Hilario Nava Caveda y Acisclo Fernández Vallín. 1891-1991”.

Por otra parte un busto que representa a Acisclo Fernández-Vallín, obra en el año 1973 de Francisco González Macías, lo podemos ver en el parque de Isabel la Católica con un texto prácticamente ilegible en el pedestal que lo sustenta. El texto, que dificultosamente vislumbramos, comete el error de considerarlo “Senador del Reino”. No fue senador Fernández-Vallín. Además desde el año 1988 la antigua Escuela de Maestría que luego fue Instituto Politécnico de Formación Profesional lleva el nombre de Instituto Fernández Vallín.

Don Acisclo falleció en Madrid el lunes 25 de mayo de 1896. Su cadáver llegó a Gijón en tren desde la capital para ser enterrado en el cementerio de El Sucu tras el funeral en San Pedro. Multitudinarios fueron el recibimiento en la Estación del Norte, su velatorio en el Instituto de Jovellanos, su funeral y su conducción final hasta Ceares. Ese último recorrido de Fernández Vallín por su ciudad natal pasó entre otras calles por aquella que se le había dedicado.

Pero antes de su muerte el Ayuntamiento de Gijón ya había aprobado colocar su retrato en la sede municipal. El primer acuerdo de que un retrato de Fernández Vallín se colocara en el Ayuntamiento de Gijón fue del 27 de septiembre de 1879, cuando don Acisclo tenía 54 años. El segundo y definitivo acuerdo fue cuando ya llegó el cadáver a Gijón. La obra se encargó al gijonés Nemesio Lavilla Vich y se colocó en la sala de recepciones en febrero de 1897, al año del fallecimiento de Fernández Vallín. Se trata de un óleo sobre lienzo de 188 x 114 cm.

El 25 de mayo de este 2021 se cumplen 125 años de la muerte de Acisclo Fernández-Vallín. Por el motivo que sea su cuadro fue retirado ya hace un tiempo de esa sala de recepciones y está almacenado en las naves de la antigua fábrica de cerámicas Piti, en Leorio. Parece oportuno que para ese cercano aniversario el cuadro que representa a Fernández-Vallín sea repuesto en esa iconoteca municipal donde también figuran una decena de ilustres gijoneses, Jovellanos entre ellos. El único no nacido en Gijón es el ovetense Álvaro Armada Valdés Ibáñez de Mondragón, V Marqués de San Esteban del Mar del Natahoyo.

En agosto de este mismo 2021 también se cumple siglo y cuarto de la muerte del marino Claudio Alvargonzález Sánchez, otro de los gijoneses presentes en esa sala. Por cierto, el cuadro que representa a don Claudio estuvo en el salón de recepciones hasta el año 2002, fue retirado con motivo de las obras en la Casa Consistorial pero no fue colgado otra vez hasta la primavera de 2016 tras pasar esos catorce años en un almacén municipal. La reposición, el autor es el pintor gijonés Ignacio Suárez Llanos-Pérez, tuvo lugar tras el empeño en ello de la Fundación Alvargonzález. En la actualidad, el único cuadro que “toda la vida” (durante más de un siglo) estuvo en esa sala y ahora no está es el que representa a Acisclo Fernández-Vallín.

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