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El modelo que quiere copiar Gijón para el Piles: así recuperó Madrid el Manzanares

La renaturalización del río madrileño se basó en la supresión de las presas y también levantó una polémica deportiva

El río Manzanares, a su paso por el barrio madrileño de Legazpi. | J. A. O.

El río Manzanares, a su paso por el barrio madrileño de Legazpi. | J. A. O.

Abrir todas las compuertas para eliminar las zonas de agua embalsada y que el río recupere por sí mismo la dinámica natural en cuanto a caudales, erosión y sedimentación. Ese fue, hace ahora cinco años, el punto de partida para la rehabilitación ecológica del Manzanares y el modelo que los expertos de la Universidad Politécnica de Madrid recomiendan ahora para la actuación prevista en el Piles. Desarrollado bajo el mandato de Manuela Carmena, el plan de renaturalización llevado a cabo en la capital de España ha convertido el cauce fluvial en un corredor ecológico urbano, según destacan los impulsores de aquel plan. Destacan que a día de hoy están presentes “más de medio centenar de especies animales –entre ellas la nutria–” y una apreciable vegetación autóctona que había desaparecido de la zona hace unos setenta años, cuando se colocaron varias presas en el río para tratar de incrementar los niveles del agua. A cambio ha perdido su espacio para entrenar una escuela de remo, lo que levantó una intensa polémica en su momento, aún viva.

La antigua escuela de remo, cerrada. | J. A. O.

Esta recuperación del cauce se hizo basándose en una iniciativa de Ecologistas en Acción. Y se unió al desarrollo del gran parque fluvial Madrid Río, que incluye varios kilómetros de recorridos peatonales y ciclistas, y a la implantación de un gran contenedor cultural en las hasta hace poco abandonadas naves del matadero del barrio de Legazpi (proyectos ideados durante los gobiernos de Alberto Ruiz-Gallardón). El resultado de la renaturalización del Manzanares recibió un premio por parte de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) y tiene un significativo apoyo popular. Pero, como sucede con el plan del Piles y su anillo navegable llamado a desaparecer, aquel proyecto no escapó a la polémica. En la capital, como en Gijón, el tratamiento de la práctica deportiva en el cauce centró y aún centra buena parte de la discusión.

En el caso madrileño, la erradicación de las presas –más concretamente, de la número nueve– acabó con la escuela de remo, cuyo embarcadero se fue llenando de vegetación al mismo tiempo que el río recuperaba sus dinámicas naturales. Las protestas de los palistas no han sido atendidas desde entonces. Sin embargo, una de las exigencias de Vox para aprobar los últimos presupuestos del gobierno municipal que el PP de José Luis Martínez Almeida comparte con Ciudadanos consiste en volver a habilitar un foso de remo en el Manzanares, proyecto que el actual alcalde de la capital respaldó como candidato, pero que aparcó tras acceder al cargo. Los de Abascal han conseguido una partida de 17.000 euros para que un estudio analice el posible regreso de las embarcaciones al río.

“La verdad es que estoy encantado con la renaturalización del Manzanares porque se ha conseguido que la ribera sea un paseo muy agradable”, afirma Rubén Fernández de Sevilla, un vecino de la zona de Príncipe Pío, donde un pequeño panel informativo resume esta regeneración del cauce que los expertos de la Politécnica de Madrid ponen de ejemplo para el Piles. Otros opinan lo contrario: “Se ha acabado con la práctica deportiva a cambio de bien poco”. En el caso gijonés, y a diferencia de lo acaecido en la capital, los profesores entienden que será posible mantener la práctica deportiva, pero no en el cauce propiamente dicho. La idea, todavía por perfilar, consiste en habilitar un estuario navegable, ya con agua salada, aprovechando las mareas altas y con el apoyo de las presas neumáticas para subir el nivel del agua.

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