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La obra de la estación no arrancará hasta año y medio después de firmar el convenio

Los expertos esperan un trámite ambiental sencillo, pero calculan que todo el proceso para contratar los trabajos durará, al menos, 18 meses

La zona de Moreda en la que se plantea la futura estación, con Sanz Crespo a la derecha.

La zona de Moreda en la que se plantea la futura estación, con Sanz Crespo a la derecha. Marcos León

Las obras de construcción de la nueva estación intermodal de la ciudad no arrancarán, como mínimo, hasta un año y medio después de que se firme el nuevo convenio del plan de vías, algo que la alcaldesa, la socialista Ana González, confía en dejar resuelto este mandato. Esos dieciocho meses componen el plazo más optimista que manejan los especialistas en actuaciones ferroviarias con experiencia en el Adif consultados por este diario para cerrar la contratación del proyecto constructivo, el periodo de redacción y el encargo de los trabajos propiamente dichos. Es una tramitación que está pendiente todavía de que se decida oficialmente la ubicación de la terminal –todo hace indicar que será Moreda, a expensas de lo que determine la autorización medioambiental– y de que las tres administraciones suscriban el nuevo convenio en el que deben figurar las fórmulas de financiación previstas para acometer la actuación y, en consecuencia, los aprovechamientos urbanísticos de los terrenos que resulten liberados en el “solarón”.

Con el estudio informativo de la actuación listo, el proyecto de la nueva estación llega ahora al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, encargado de tramitar la declaración de impacto. Los técnicos del departamento que dirige Teresa Ribera analizarán las dos alternativas de ubicación que han sido objeto de estudio, si bien el gobierno municipal, el autonómico y el central han acordado ya en el seno de Gijón al Norte, la entidad que gestiona el plan de vías, que la opción de Moreda sea la “preferente” por delante de la del Museo del Ferrocarril. La posibilidad de ampliar y mejorar la actual terminal de Sanz Crespo, propuesta a última hora por el Adif, ha quedado descartada.

La duración del trámite ambiental es de unos cuatro meses para los proyectos que no revisten mayor complicación ni gran controversia social. En principio, el plan de la intermodal gijonesa, podría salir adelante con agilidad, a la vista de que el estudio informativo solo recibió dos alegaciones, la cifra menor de la que hay constancia en el Adif para una actuación de cierta entidad.

Una vez que se decida el emplazamiento, el paso decisivo será la revisión del convenio del plan de vías. Según ha anunciado la alcaldesa, la socialista Ana González, el documento debe contar con la aprobación del Pleno, por cuanto la nueva redacción afectará a cuestiones de relevancia para el municipio, entre ellos la modificación de las anualidades presupuestarias. La Regidora pretende que el documento definitivo elimine la obligatoriedad de vincular la operación a lograr la máxima edificabilidad en el “solarón”, donde estaban previstas varias torres de viviendas. Esa decisión puede interpretarse como un guiño a Ciudadanos (Cs) para que apoye la iniciativa en el Pleno, ya que la formación naranja lleva tiempo reclamando que Gijón al Norte renuncie a esa cláusula urbanística. “Es algo que va en la línea de lo que siempre hemos defendido desde Ciudadanos y que consideramos un elemento importante a tener en cuenta en todo el debate”, subraya el concejal Rubén Pérez.

El plan especial vigente y el convenio de 2019 incluyen la máxima edificabilidad en los 168.808 metros liberados de las vías, de los que 114.867 son suelo residencial para una previsión global 2.250 viviendas. En concreto, se contemplan seis torres de hasta 27 plantas junto a la avenida de José Manuel Palacio, además de otra edificación de 18 alturas y edificios más bajos en la zona del “solarón”. Una de las torres se había previsto para hotel.

La puesta al día del convenio de integración del tren en la ciudad, en el que también se va a recoger la aspiración municipal de acabar con el tridente ferroviario en el concejo, va a ser abordada en el seno de una comisión de trabajo de Gijón al Norte liderada por el Ayuntamiento. Aunque la intención de González es ponerse de inmediato con el nuevo convenio, no se va a denunciar al actual en tanto en cuanto no se dé el visto bueno a la revisión, con el objetivo de evitar que se produzca un vacío legal.

La Alcaldesa no ha avanzado plazos para dejar cerrado el nuevo convenio, pero considera que no firmarlo en este mandato supondría un “fracaso”.

En la última reunión del consejo de administración de la sociedad del plan de vías también se acordó que otra comisión especial se haga cargo de analizar y seleccionar las fórmulas de financiación de la operación. La alternativa del Banco Europeo de Inversiones (BEI) sigue siendo una opción preferente, por mucho que no haya estado por la labor de entrar en el plan tal y como estaba diseñado inicialmente para el Museo del Ferrocarril. En todo caso, no se descarta tampoco acudir a la banca convencional en busca de un préstamo al 0% de interés. Respecto a las aportaciones de las tres administraciones implicadas, la Alcaldesa ha indicado que su intención es que el Ayuntamiento participe en las condiciones que estaban previstas en el convenio en vigor.

Fuentes del BEI han reconocido que sus puertas no están cerradas al plan de vías de la ciudad, pero advirtieron de que financiarían la actuación solo en el caso de que la nueva propuesta demuestre ser “técnicamente sólida” y con una “viabilidad económica” garantizada, dos condiciones cuyo cumplimiento estimo “improbable” en el proyecto tal y como estaba concebido en el convenio de 2019 y para el que se le habían solicitado 360 millones de euros.

La intermodal de Moreda, mediante un proyecto que ha sido mejorado sobre el original, se plantea frente al parque, junto a la avenida de Carlos Marx. El edificio de viajeros va en superficie con dos niveles ferroviarios: uno superficial con andenes para las circulaciones de largo recorrido y de ancho métrico y otro a más profundidad con andenes para circulaciones de cercanías de ancho convencional. También va en superficie la estación de autobuses. El coste estimado es de 321 millones.

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