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Lastres llora a las mujeres de El Llano: “Irán en nuestro corazón”

“Hablábamos con ellas por teléfono”, aseguran los familiares de Elsa Candás y Vanessa Fernández tras su funeral

El funeral de María Elsa Candás y de Vanessa Fernández, ayer, en la parroquia de Lastres.

El funeral de María Elsa Candás y de Vanessa Fernández, ayer, en la parroquia de Lastres.

“Mi tía se comunicaba con toda su familia por teléfono. Aunque es triste cómo se han ido, no las dejamos tiradas”. Así se expresó Bernardo Batalla, sobrino y primo respectivamente, de María Elsa Candás Montoto y Vanessa Fernández, la madre y la hija que fueron localizadas el pasado miércoles sin vida en su piso de la calle Juan Alvargonzález, en El Llano, tras llevar muertas alrededor de mes y medio. El funeral se ofició hoy en la parroquia de Santa María de Sábada, en Lastres, de donde era natural Candás Montoto, de 74 años. En el oficio estuvo presente, además de su sobrino y otros familiares, su hermano Juanjo. Todos mostraron tristeza por lo sucedido. “Claro que necesitaban ayuda, pero ellas querían estar juntas a toda costa. Estamos afectados porque lo que ha pasado es triste”, apuntó Batalla.

A pesar de que Candás Montoto se había mudado en la década de los setenta a Gijón, donde vivió con su marido, Julio Guillermo Fernández Pascali (quien falleció en 2014), la mujer seguía siendo muy conocida en su localidad natal. Por esa razón, muchos vecinos decidieron acercarse a la parroquia para darle su último adiós a ella y a su hija. “Se fue muy joven a Gijón, era una persona normal, conocida por todos”, destacaron Antonia Granda y Luis Rodríguez, dos vecinos de Lastres, que se acercaron al templo. “Eran conocidas. Han sido unas circunstancias muy tristes”, insistieron estas dos vecinas de la localidad.

La misa estuvo oficiada por el sacerdote José María Llada Fresno, cura ahora retirado y que antaño estuvo al cargo de la parroquia de San Roque del Acebal, en el concejo de Llanes. La ceremonia contó además con la música del coro de San Roque, que puso solemnidad. “Siempre nos quedará la incógnita de saber qué habría pasado si las cosas hubieran salido de otro modo”, comenzó el cura, que trató de mostrarse cercano a una familia que presidía el oficio en el primer banco del templo. “Estas dos mujeres permanecerán en los corazones no solo de sus allegados sino en el de todos aquellos que las conocieron”, remató el religioso.

A la misa también asistió Toño Villarejo, el amigo de Vanessa Fernández que dio la voz de alarma ante la falta de noticias de la mujer, que habría cumplido los 40 años en septiembre. Aunque Fernández padecía depresión y problemas alimenticios, a Villarejo le resultó raro no tener noticias de su allegada, así que el miércoles decidió acercarse a la calle Juan Alvargonzález para comprobar si todo estaba en orden. Tras tratar de localizar a su amiga y a la madre de ésta de todas las formas posibles, finalmente terminó por llamar a la Policía Nacional, que descartó que las dos mujeres estuvieran ingresadas.

Fueron los bomberos los que se decidieron a entrar en la vivienda, pasado el medio día. En el interior, descubrieron el cuerpo sin vida de las dos mujeres, cada uno en su habitación. La Policía Nacional descartó indicios de criminalidad y la investigación sigue pendiente de los resultados de la autopsia que ayer aún no había sido comunicados a la familia. Una de las hipótesis es que en primer lugar falleciera María Elsa Candás, a la que apodaban “Elsita”, y después Vanessa Fernández decidiera quitarse la vida. Su cuerpo fue encontrado al lado de varias pastillas.

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