Una joven de 25 años de edad ha vuelto a ser detenida por la Policía Nacional por sustraer joyas y dinero en las casas de Gijón en los que prestaba sus servicios como asistente de ayuda a domicilio. La mujer ya había sido detenida en el mes de marzo por sustracciones en 10 de los domicilios en los que trabajaba y ahora los investigadores le atribuyen en total hasta 23 robos.

La investigación se había iniciado en el mes de enero con la denuncia de una vecina de Gijón que se había percatado del hurto de las joyas de su madre de 90 años, que tenía problemas de movilidad y no podía salir de casa. La denunciante explicó que faltaban pendientes, anillos y una pulsera que estaban guardados en un joyero de la habitación a la que sólo tenían acceso un fisioterapeuta y una asistente de ayuda al domicilio. Los trabajos policiales permitieron averiguar que la autora de la sustracción había sido la trabajadora que prestaba servicio de apoyo en la vivienda de la víctima y que éste no había sido un hecho aislado, sino que respondía un comportamiento reiterado que la misma llevaba practicando desde el 2019 y cuyos afectados eran los moradores de las casas en las que trabaja.

Por estos hechos había sido detenida en el mes de marzo en el que se le imputaron sustracciones en 10 domicilios en los que prestaba sus servicios. Los agentes continuaron sus indagaciones para determinar si había más personas afectadas, dado que la detenida en los dos últimos años había trabajado en más de medio centenar de pisos de Gijón y durante ese tiempo había vendido y empeñado joyas por valor de 10.000 euros.

Como resultado de estas indagaciones se pudo conocer que durante el año y medio que había trabado en esta empresa se había apoderado de joyas y dinero en 23 domicilios en los que prestaba servicios en el cuidado y aseo personal de los mayores que tenían dificultades para valerse por sí mismos, aprovechándose de la merma de sus capacidades y de la situación de indefensión en la que se encontraban.

Las comprobaciones de estos hechos resultaron muy laboriosas, explican desde la comisaría de El Natahoyo, "porque los perjudicados no habían denunciado, algunos habían fallecido en los últimos meses y sus allegados tuvieron que ser los encargados de reconocer las joyas intervenidas, ardua labor que sólo obtuvo resultados positivos en aquellas piezas únicas, hechas por encargo, o en que aquellas que tenían inscripciones con nombres o fechas de eventos relevantes en la familia".

La arrestada, una joven de 25 años de edad también tenía vigente una orden de búsqueda y detención por hurto decretada por un Juzgado de Instrucción de Gijón.