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Las distinciones de Gijón: la Sociedad Omega, pasión por el cielo en busca de relevo

Con 120 miembros, los aficionados a los astronomía combinan sus búsquedas en el firmamento con una labor divulgativa: “Es una afición muy especial”

Por la izquierda, Margarita Méndez, Javier Sierra, César Mateo, Luis Santoro, Santiago Gándara, David Vázquez, Isaías Gonzalo, José Ramón Vidal, María Eugenia Díaz, César Balbín, Amador Álvarez, Juan Collada, Saray Pérez, Francisco Menéndez, Santiago Izquierdo, Juan Menéndez y José Manuel Ruiz, miembros de la Sociedad Astronómica Omega, ayer, delante del Observatorio de Monte Deva.

Por la izquierda, Margarita Méndez, Javier Sierra, César Mateo, Luis Santoro, Santiago Gándara, David Vázquez, Isaías Gonzalo, José Ramón Vidal, María Eugenia Díaz, César Balbín, Amador Álvarez, Juan Collada, Saray Pérez, Francisco Menéndez, Santiago Izquierdo, Juan Menéndez y José Manuel Ruiz, miembros de la Sociedad Astronómica Omega, ayer, delante del Observatorio de Monte Deva. Juan Plaza

Saray Pérez es la benjamina de la Sociedad Astronómica Omega. Esta joven de 20 años, natural de Tapia, es uno de los motivos de esperanza para el futuro de una asociación que lleva cuatro décadas trabajando para divulgar la astronomía y la ciencia. “Es importante que haya un relevo generacional y que esta labor no se pierda”, confiesa Santiago Izquierdo, presidente de esta entidad que se fundó el 27 de febrero de 1981 y aglutina cerca de 120 socios, felices todos tras la concesión de la medalla de plata de Gijón.

El ejemplo de Saray Pérez, estudiante de diseño gráfico, es común a muchos de los aficionados que poco a poco se fueron acostumbrando a mirar el firmamento. “Una noche, con un pequeño telescopio, me fui a la playa y pude ver Júpiter y Saturno, y me enganché. Conocer y ver todo el cielo es algo que asusta, pero también emociona. Te das cuenta que es algo que parece que está muy lejos, pero en realidad lo tienes a tu alcance”, desvela la benjamina, que invita a más jóvenes a compartir su afición. “Estaría bien que lo probasen, porque se engancharía, como me ha pasado a mí, que me gustaría estudiar para dedicarme a esto”, desvela.

Por la izquierda, María Eugenia Díaz, Santiago Izquierdo, Margarita Méndez y Saray Pérez, junto al telescopio de 14 pulgadas. | Juan Plaza Juan Plaza

El centro neurálgico de esta sociedad está en el Observatorio del Monte Deva, pionero y referencia en Asturias desde su inauguración en 1994. Es el punto de encuentro para sus socios, que se reúnen para contemplar las estrellas, planetas y satélites, y descubrir de una forma sencilla un sinfín de historias. “Disfrutar en grupo de la afición a la astronomía es muy especial, con el compañerismo se potencia más la afición”, sostiene Santiago Gándara, vicepresidente de Omega.

Desde la sociedad también emprenden una labor divulgativa. Orientan y transmiten ese gusanillo por la astronomía a los curiosos visitantes que se acercan por este emplazamiento, como a los participantes en los cursos que imparten desde hace años en la Universidad Popular. “Aunque tengas poco conocimiento, o ni siquiera hayas estudiado el Bachillerato de Ciencias, vas a disfrutar muchísimo del cielo, es apasionante”, relata Gándara, que despertó su pasión por la astronomía observando en 1995 el cometa “Hyakutake”.

En los últimos meses esa transmisión de conocimientos se ha visto mermada. El covid ha impedido que los visitantes puedan usar ahora el telescopio de 14 pulgadas del interior del Observatorio, justo el año en el que están conmemorando su 40.º aniversario. Pero no por ello pierden el entusiasmo. En el horizonte existen dos fechas marcadas para contemplar el cielo durante la noche. “En junio habrá un eclipse parcial de sol y en agosto de 2026 uno total que se podrá apreciar en Asturias”, relata Gándara.

Más de 10.000 observaciones a cometas tienen registradas. Y momentos para el recuerdo. “Vinimos a las cuatro de la madrugada a ver el cometa ‘Halley’, que causó mucha expectación, pero estaba bastante nublado”, indica José Luis Santoro. “Soy profesora de griego, y por la mitología y las constelaciones me llamó la astronomía. Me quedo con todas las visitas que hacemos con alumnos, y su emoción al descubrir todo esto”, apunta María Eugenia Díaz, que brinda, como sus compañeros, por otros 40 años más de Omega, para que la astronomía siga cautivando a muchos más fieles. Y también por la medalla de plata, que les ha dado un impulso para lograrlo.

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