Barbón y González, con sus más y sus menos
El plan de vías con la estación en Moreda: un proyecto donde ambas administraciones van de la mano en lo político y en lo técnico
Aquel 15 de junio de 2019 en el que Ana González cogió el bastón de mando de un Gijón recuperado para el PSOE tras ocho de gobiernos de Foro no podía imaginarse que una pandemia iba a trastocar todos sus planes cambiando los compromisos electorales por urgencias económicas y sociales de un calado nunca visto. Pero tampoco que uno de los quebraderos de cabeza de su gobierno al llegar al ecuador del mandato iba a tener a la parroquia de Granda como epicentro y la instalación de una estación de inspección de vehículos como argumento. Y peor aún: un equipamiento impulsado por una entidad pública del Principado, gobernado por compañeros socialistas.
Las idas y venidas de la ITV de Granda no solo han sacado a los vecinos a la calle y afilado los colmillos de la oposición tanto en el salón de plenos como en el Parlamento regional. También han tensado el diálogo entre los gobiernos de Ana González y Adrián Barbón. Una relación que no vive su momento de mayor placidez. No sólo no están de acuerdo Ayuntamiento y Principado sobre la mejor ubicación para la segunda ITV de Gijón. Tampoco manejan el mismo ideario para el futuro de Laboral Centro de Arte y Creación Industrial, una instalación cultural bajo la responsabilidad del Principado, pero ubicada en Gijón y con el Consistorio como uno de sus patronos más activos y más comprometidos económicamente. En ambos casos, la discrepancia se saltó el ámbito privado para tener una repercusión pública evidente en declaraciones y movimientos políticos.
Tan evidente como lo mal que ha sentado al gobierno municipal que Itvasa rechazara su propuesta de permutar la propiedad de Granda por una finca municipal en Lloreda. Una maniobra política que se sacó de la manga Gijón para intentar acabar con el problema tras ver que no había opción a negar la licencia con los informes recibidos de los servicios técnicos. La mano tendida se encontró un rotundo “no” desde la Consejería de Empleo, Industria y Turismo, que encabeza Enrique Fernández, en base a criterios de ahorro de tiempo y costes para Itvasa. Mientras los vecinos de Granda exigían a su Alcaldesa que les arreglase el problema, la concejala de Urbanismo, la socialista Loli Patón, retaba este jueves al Consejero de Industria a “dar la cara y recibir” a los afectados. Las espadas por el asunto siguen en todo lo alto.
No hubo manifestaciones en la calle, pero sí dimisiones en su patronato cuando el Principado planteó hace unas semanas cambios en Laboral Centro de Arte, todos ellos adelantados por LA NUEVA ESPAÑA. No solo dejaban de estar al frente del complejo Lucía García y Karin Ohlenschläger como gerente y directora artística, respectivamente, sino que la instalación ubicada en la parroquia de Cabueñes se abría a nuevas propuestas convirtiendo una de sus salas en un plató y dejando fuera colaboraciones ya consolidadas, como la existente con el LEV Festival. La voz de la alcaldesa de Gijón fue de las que se oyeron con más nitidez reivindicando recuperar esa esencia de conexión de arte, tecnología, ciencia y empresa del proyecto cultural de Laboral frente a ese giro fijado desde la Consejería de Cultura, que lidera Berta Piñán.
La distancia en el enfoque que uno y otro gobierno socialista tienen para la ITV de Granda y Laboral Centro de Arte es para algunos la punta del iceberg de la falta de entendimiento. Militantes de la Agrupación Socialista de Gijón reprochan a Barbón, en su doble condición de presidente del Principado y secretario general de la formación, que parezca más comprometido con Oviedo que con la mayor urbe asturiana, gobernada por el PSOE. Una ciudad que “sin ser la capital es de capital importancia” para toda la región”, en la definición de la exalcaldesa Paz Fernández Felgueroso. “La historia dice que para gobernar Asturias hay una clave fundamental: que te quieran en Gijón”, cuenta un veterano socialista.
Algunas voces de la FSA, por su parte, encuentran que la Alcaldesa va por libre. Demasiado por libre en cuanto a marcar su territorio, pero también su posición por encima de un liderazgo que tienen otros. Hay quien recuerda que la Regidora le puso peros a algunas de las decisiones del Principado sobre la pandemia y la desescalada y no dudó en marcar diferencias personales, por ejemplo, sobre la participación en actos religiosos. Barbón fue a la Basílica de Covadonga el Día de Asturias. Ella no iría, dejó claro a quien se lo preguntó. De hecho, prepara un reglamento de laicismo que ha levantado ampollas en algunos sectores sociales de Gijón (Javier Gómez Cuesta, párroco de la iglesia mayor de San Pedro, es muy duro con esta norma).
Pero hay otros temas donde Ayuntamiento y Principado van cogidos muy fuerte de la mano. Temas de enjundia como el plan de vías donde las dos administraciones han unido fuerzas y votos en la sociedad Gijón al Norte para impulsar el proyecto con la estación intermodal en Moreda y no en el Museo del Ferrocarril, como plantea el convenio vigente. ¿Sus argumentos? Ahorro de costes, plazos más cortos y la posibilidad de que se pueda adelantar la puesta en marcha del metrotrén como piedra angular de todo el proyecto ferroviario gijonés. Aunque la Alcaldesa ha sido quien más ha tenido que asumir el coste político y los reproches de la oposición por dar marcha atrás a lo firmado hace dos años –también por el PSOE– el planteamiento conjunto se ha dejado ver tanto en la creación de un grupo de trabajo de técnicos de ambas partes como en dejarle claro al Ministerio de Transportes y Movilidad de José Luis Ábalos que el plan de reutilizar Sanz Crespo no era lo que Gijón y Asturias querían. Este rechazo al unísono logró doblarle el brazo a Madrid hace apenas un mes.
También están siendo fructíferas las relaciones con la Consejería de Medio Ambiente. Aunque en este ámbito, la responsabilidad municipal está en manos del único edil de IU en el gobierno de Ana González, Aurelio Martín. Se sacó adelante el plan de calidad del aire para la zona oeste y hay un compromiso autonómico con la renaturalización del río Piles. Otros proyectos con responsabilidad autonómica pero interés para Gijón como la ampliación del Hospital de Cabueñes o los equipamientos de Nuevo Roces siguen un ritmo lastrado por la pandemia. Son parte de los más y los menos de las dos mayores administraciones de la región por presupuesto, personal y servicios.