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Así se controla la calidad del agua de las playas de Gijón

Doce muestras recogidas por los bomberos cada lunes en las playas del concejo permiten analizar el estado de las aguas de baño: “Salvo con fuertes lluvias, la calidad es buena”

Jaime Batalla y Miguel Junquera, durante la recogida de muestras. Vídeo y foto: Ángel González / Edición: Elena Vélez

La calidad de las aguas del Cantábrico es una preocupación para los bañistas y para aquellos que se zambullen con el objetivo de realizar alguna práctica deportiva en la bahía gijonesa. Por eso, hace aproximadamente una década, un equipo de especialistas empezó a analizar el estado del mar mediante métodos microbiológicos, con el objetivo de detectar posibles organismos o sustancias poco recomendables. “Salvo en momentos puntuales, como días de fuertes lluvias o avenidas del río Piles, la calidad del agua es buena”, afirma Miguel Junquera, uno de los miembros del servicio de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento que cada lunes, desde el inicio de la temporada de baños, surca la costa local para tomar muestras y llevarlas luego al laboratorio. Él y su equipo ponen todo el verano a San Lorenzo bajo la lupa.

La recogida de muestras este año comenzó el pasado 17 de mayo. Ese día se obtuvieron unos resultados óptimos desde El Arbeyal a Estaño, que arrojaron una calidad del agua “excelente”, según los parámetros establecidos en un Real Decreto sobre el control de zonas de baño. Desde entonces, la recogida de muestras de agua se lleva a cabo semanalmente por todo el litoral gijonés. LA NUEVA ESPAÑA acompañó esta semana a dos de los miembros del equipo de bomberos que se encargan de esta labor en una zodiac que alcanza los 30 nudos. El resultado arrojó los mismos datos positivos de esta temporada, en los doce puntos de muestreo. “Llevamos un listado con las doce zonas donde debemos recoger las muestras, y las metemos en su bote de cristal correspondiente, de 250 mililitros y numerado. Luego nos encargamos de llevar todas las muestras hasta el laboratorio del servicio de Calidad y Vigilancia Ambiental del Ayuntamiento”, resume Jaime Batalla.

La bahía, cristalina en el laboratorio

El muestreo se realiza a primera hora de la mañana, siempre y cuando las condiciones del mar permitan salir en la lacha de salvamento como ocurrió el lunes. Los puntos de recogida están bien repartidos: dos en la playa de El Arbeyal (zona oeste y este) y otros dos en Poniente; y uno en Peñarrubia, Serín y Estaño. En la playa de San Lorenzo, por su parte, se toman cinco muestras, en La Escalerona, las escaleras 8 y 12 y las zonas de Vahones y El Rinconín. “Para tomar las muestras y que sean válidas tenemos que aproximarnos como a un metro de profundidad”, especifica Miguel Junquera, pendiente siempre de la bajamar por el temor a pegar con las rocas. De hecho, en El Arbeyal, hubo que sujetarse tras rozar el casco de la zodiac con el pedreru. O en las altas olas que azotaban en la zona de Peñarrubia.

En la ruta, que dura alrededor de dos horas hasta cubrir todo el litoral del concejo, también aprovechan para medir la temperatura del agua. “Depende mucho de si hay una corriente o no, y por eso varía tanto de una playa a otra”, reconoce Junquera para justificar los 16,1 grados centígrados de Peñarrubia en la mañana del pasado lunes y los 18,5 registrados en la zona oeste de El Arbeyal. Por lo general, la temperatura ronda ya los 17 grados en la gran mayoría de arenales de la ciudad.

Los dos miembros del servicio que participan en esta tarea (la plantilla se va turnando en función de sus horarios) también están pendientes de cualquier incidente que se encuentren en altamar. “Si vemos algún plástico o residuo flotando, lo recogemos. O si nos percatamos de que existe una mancha, también acudimos”, relatan Batalla y Junquera. ¿Qué tipo de manchas pueden aparecer? Desde restos de espumas al gasoil de alguna embarcación, y que para disolverlo es necesario realizar alguna batida por encima. El lunes, el agua estaba cristalina. “Por supuesto, si vemos que algún nadador está en apuros vamos rápido a auxiliarle”, afirman, no sin recordar el peligro que entraña sobrepasar la zona de baño delimitada por las boyas sin ningún distintivo que permita ser visto. “Si no lleva ninguna boya de advertencia es muy difícil ver al nadador, y es peligroso”, advierte Junquera.

Con las muestras recogidas, todos los frascos se envían al laboratorio. En su interior, trabajadores del servicio de Medio Ambiente lo analizan para determinar los niveles de bacterias “Escherichia coli” y enterococos intestinales. Los resultados del agua recogida el lunes confirman que en los doce puntos el agua es “apta para el baño”. En once de ellos se alcanza la clasificación de “excelente”, mientras que en la toma de la escalera 12, más próxima a la desembocadura del río Piles”, el resultado fue de calidad “buena”. Unos resultados que confían en que se repitan sistemáticamente durante todo el verano.

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