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La Figura de la Semana
José Miguel Bernardo Rodríguez Presidente de la Asociación de Vecinos de Nuevo Roces, un barrio que cumple 11 años

Un docente con corazón de activista

Con gran sentido del humor, fue árbitro profesional de baloncesto y, tras dejar la enseñanza, lidera la lucha por los servicios públicos del barrio

Un docente con corazón de activista

Un docente con corazón de activista

Hay una cierta justicia poética en que Nuevo Roces, el barrio más joven de la ciudad, tenga a un maestro de Primaria jubilado como líder vecinal. Pero qué mejor representante que José Miguel Bernardo podrían tener los residentes de una zona que celebra sus 11 años de existencia, en lucha permanente para corregir sus carencias de servicios públicos. Cómico, divertido y fiel defensor de todo lo público, como buen republicano, el presidente de la asociación de vecinos se considera a sí mismo un afortunado por haber podido ejercer la docencia, su gran pasión en la vida. Tanto, que a pesar de tener que dejarla prematuramente por salud, ahora trata de devolver a la sociedad todo lo que la vida le ha dado entregando horas altruistamente a la asociación de vecinos.

Hijo de un trabajador de Naval Gijón y de una ama de casa, los orígenes de este gijonés de 52 años hay que buscarlos en el barrio de El Coto. Allí vivió, creció y se formó como alumno en el colegio Campoamor y en el instituto Calderón de la Barca. Licenciado en Magisterio, aprobó muy joven la oposición y recorrió buena parte de Asturias con la tiza en la mano. Fue profesor de Educación Física y tutor de muchos jóvenes estudiantes. Impartió clase en Langreo, en el occidente asturiano, además de en su ciudad natal. Formar a las generaciones futuras fue su razón de ser hasta que por salud tuvo que dejarlo. Una decisión que, quienes le conocen, saben cuánto le dolió tomar.

Pero en su naturaleza, por la sangre de sus venas, sigue corriendo el amor por la enseñanza. Ya no pisará un aula y ya no llenará de garabatos una pizarra, pero como buen docente, seguirá siendo profesor hasta el último de sus días. Así lo demostró en el Fodeba, el equipo de baloncesto femenino del que fue coordinador en categorías escolares hasta hace pocos meses. En el club no han olvidado su impronta y le reconocen como un gran educador. La mejor persona para transmitir los valores de compromiso que implican estar en un equipo deportivo.

Ya no pisará un aula y ya no llenará de garabatos una pizarra, pero como buen docente, seguirá siendo profesor hasta el último de sus días. Así lo demostró en el Fodeba, el equipo de baloncesto femenino del que fue coordinador en categorías escolares

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Y es que, si la docencia ha sido el carburante de Miguel Bernardo, el baloncesto es el aceite que ha engrasado su motor. Ama todos los deportes, pero especialmente el de la canasta. Una querencia que mantiene de los tiempos en los que llegó a ser árbitro profesional. Cuenta la leyenda familiar que fue un prometedor y joven colegiado, y que llegó a tener un sueldo respetable vigilando lo que sucedía en el parqué que lo que acontecía entre pupitres. Eso sí, nunca se le pasó por la cabeza dejar su vocación. Explican los que le conocen que cuando acostumbra a ver los partidos por la tele sigue llevando el silbato y que no se posiciona con ninguna de las dos escuadras en liza.

Aficionado a la música, vivió con mucha intensidad los últimos años de vida de Pau Donés, el líder de “Jarabe de Palo”. En su repertorio no suelen fallar cantautores clásicos como Luis Eduardo Aute, Ismael Serrano o Joan Manuel Serrat. También otros menos conocidos como Pascual Cantero, que responde al nombre artístico de “Muerdo”, un compositor que dio sus primeros pasos musicales de la mano de Rozalén y al que Bernardo vio actuar con su pareja en Gijón hace ya unos cuantos años. Tiene, por cierto, dos hijas.

El líder vecinal de Nuevo Roces.

El líder vecinal de Nuevo Roces. Pablo García

Amante del cine, podría parecer que por su carácter intelectual apuesta por el séptimo arte más sesudo. Nada más lejos de la realidad porque el líder vecinal es un gran fan de la comedia. Acostumbra a ver monologuistas como Ernesto Sevilla o Raúl Cimas. Y no se suele perder los programas de Andreu Buenafuente ni los de David Broncano. Él mismo tiene un don especial para el sentido del humor. Cualidad, ya se sabe, de las personas inteligentes. Lo demostró en el Antroxu de 2020, cuando junto al resto de los vecinos del barrio, tejió la misma independencia de Nuevo Roces. La broma llegó tan lejos que llegaron a acuñar su moneda, su himno y hasta su bandera. Todo fue, claro está, una forma de protestar por la falta de servicios públicos en clave humorística que azota al barrio tras la ronda sur.

Si hay un lema que define la carrera en el movimiento vecinal de José Miguel Bernardo ese es “Nuevo Roces también es Gijón”. Un eslogan que se puede ver en la ropa que acostumbra a lucir en las muchas reclamaciones vecinales que abandera en Nuevo Roces. Esa clásica camiseta de color verde que Bernardo viste en muchas de las manifestaciones en las que participa. Comprometido y luchador, nunca cesa de pelear por aquellas causas que considera justas.

En los últimos 11 años de vida, costaría desgajar Nuevo Roces de su movimiento vecinal. El barrio gijonés más joven de la ciudad crece como un gigante con los pies de barro, con cada vez más bloques, pero con la misma falta de servicios.

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También tiene gran capacidad para documentarse. Está comprobado que en su cabeza le caben los planos del nuevo consultorio médico, del colegio (si los hubiera) y hasta de las escasas plazas de aparcamiento del barrio. Y eso es porque en los últimos 11 años de vida, costaría desgajar Nuevo Roces de su movimiento vecinal. El barrio gijonés más joven de la ciudad crece como un gigante con los pies de barro, con cada vez más bloques, pero con la misma falta de servicios. Sus calles, algo impersonales por la falta de pasado, adquieren sentido gracias a los cada vez más vecinos que las llenan de historias. Y uno de los que más merecen la pena es José Miguel Bernardo, un profesor con corazón de líder vecinal.

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