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Los cuatro lugares que se barajan para las casetas hosteleras de la Semana Grande: Claudio Alvargonzález, Begoña, el "solarón" y Poniente

La patronal Otea, pendiente del visto bueno municipal, quiere priorizar a los bares sin terraza en el reparto de los puestos

Paseantes por la calle Claudio Alvargonzález.

Paseantes por la calle Claudio Alvargonzález. Marcos León

Otea Gijón propondrá que los locales que a lo largo de la pandemia no hayan podido colocar una terraza tengan preferencia a la hora de ocupar una caseta en la próxima Semana Grande, siempre y cuando la situación sanitaria permita poner en marcha esta novedosa iniciativa, adelantada por LA NUEVA ESPAÑA. Esa es la premisa que defiende la junta local de la patronal hostelera, que preside Ángel Lorenzo, y que ya ha hecho llegar a los responsables de la sociedad municipal Divertia. Ambas partes mantendrán una reunión la próxima semana para concretar si es posible o no colocar las casetas durante las fiestas, de acuerdo a la normativa recién aprobada por el Principado. Esta cita se sumará a otras que han tenido durante las últimas semanas, en las que se ha hablado de la posible ubicación de los puestos. Los escenarios posibles son cuatro: el paseo de Begoña, la calle Claudio Alvargonzález (hasta “el árbol de la sidra”), el “solarón” y la explanada de Poniente. En principio, sólo uno sería el elegido.

A principios de marzo, Otea Gijón renovó su junta directiva, que pasó a liderar además de Ángel Lorenzo, del Grupo Gavia, Alejandro López (Alec Group) y Élida Suárez (gerente del Hotel El Moderne). La intención de la entidad desde el primer día fue dinamizar el ocio gijonés y enfocarlo más hacia actividades al aire libre. Su primera propuesta estrella fue la de instalar casetas durante la Semana Grande, en la línea de otras ciudades como Valladolid o Santander. La idea gustó en los despachos municipales, siempre y cuando la evolución de los contagios y las pautas marcadas por el Ejecutivo autonómico lo permitan.

Explanada de Poniente. Marcos León

Unas pautas que el Principado publicó en el BOPA el pasado jueves y que admiten la celebración de grandes eventos, con hasta 5.000 personas, siempre y cuando la región no entre en el nivel de riesgo 3, es decir, el nivel de riesgo alto. A la hostelería se le permite pasar a diez comensales a una misma mesa y se autoriza el servicio de barra, aunque no así consumo en ella. Con estas normas de la mano, Otea Gijón mantendrá la semana que viene un nuevo encuentro con el gobierno local para decidir si finalmente se da luz verde a la instalación de las casetas y, en el caso de que así sea, en qué condiciones se podrá realizar. Una decisión que la patronal consultará también con sus asociados. Lo que tiene claro es que la premisa a la hora de instalar los puestos será dar prioridad a los locales que peor lo hayan pasado durante las restricciones. Es decir, lo que no han podido poner terraza, sean o no sean socios de Otea.

La patronal y el gobierno local también debatirán sobre la ubicación de las casetas, cuyo número total dependerá precisamente del lugar sobre el que se asienten. Desde Otea se busca un espacio que, aun siendo al aire libre, dé la impresión de ser un recinto relativamente acotado. Es esta voluntad la que coloca la explanada de Poniente como la peor opción de las cuatro que hay sobre la mesa para los impulsores de la idea. Además, desde la patronal se entiende que la proximidad con la playa podría hacer confundir las casetas con chiringuitos veraniegos.

La idea del “solarón”, por el contrario, sí cumple en cierta medida con el formato que quiere dar la entidad que preside Ángel Lorenzo al recinto de las casetas. Eso sí, el gran espacio verde tiene un hándicap: su superficie “verde”. Desde Otea se teme que el césped se pueda embarrar si durante las fiestas de Begoña llueve, lo que ocasionaría importantes trastornos tanto a los clientes como a los responsables de los puestos.

Las dos ubicaciones para instalar las casetas que más gustan en Otea son el paseo de Begoña y la calle Claudio Alvargonzález, en el barrio de Cimadevilla. La vía del barrio alto, aseguran desde la patronal, podría ser la ideal por su céntrica posición. Sin embargo, al estar en la franja costera se haría necesario tener los permisos también de la Autoridad Portuaria, además de los municipales, para instalar casetas. Un aspecto que resta enteros a esta ubicación.

El "solarón". Marcos León

El paseo de Begoña también parte con opciones. De hecho, según los informes de Otea, se considera que en el céntrico corredor peatonal podrían instalarse respetando las distancias de seguridad hasta 16 casetas. A favor de Begoña juega el nombre, el mismo que el de las celebraciones, así como los buenos accesos. Además, hay que tener en cuenta que bajo el subsuelo del paseo hay un aparcamiento que podría absorber a aquellos vecinos que se acercaran en coche a disfrutar de las casetas.

La decisión, no obstante, no está tomada. Los responsables de Otea siempre han optado por la prudencia respecto a esta propuesta. Desde la patronal se reconoce que se quieren tener todos los flecos bien atados para que la novedosa iniciativa salga de la mejor forma posible y sea en su primer año un éxito de público y crítica de cara a poder repetir en años venideros la idea. Además, se tienen planes para que las casetas puedan exportarse a todos los barrios de la ciudad para que la propuesta no quede únicamente limitada a la zona Centro de Gijón.

Por otro lado, la patronal solo propondrá abrir las casetas en horario diurno, con horario definido, y con estrictas medidas de seguridad con el objetivo de respetar el descanso de los vecinos y no generar conflictos que puedan enturbiar la nueva estrategia. Desde la patronal se espera concretar en los próximos días una reunión con el gobierno local para saber si hay luz verde para instalar casetas durante las próximas fiestas de Begoña.

Paseo de Begoña. Marcos León

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