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La mosca negra y la renaturalización de ríos

Informes científicos avisan de que liberar agua embalsada, como se hará en el Piles, favoreció en el Manzanares la proliferación de este insecto

El río Manzanares, tras la renaturalización. En el círculo, un ejemplar de mosca negra.

El río Manzanares, tras la renaturalización. En el círculo, un ejemplar de mosca negra.

La renaturalización del río Manzanares, que los expertos de la Politécnica de Madrid ponen como ejemplo para la recuperación del Piles, ha tenido algunas consecuencias negativas, según el relato de expertos. Una de ellas es que trajo aparejada la proliferación en determinados puntos del cauce de la “Simulium erythrocephalum”, una clase de mosca negra con una fuerte picadura y que es vector de algunas enfermedades. Eso indica Óscar Soriano, científico titular del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), experto en zoología sanitaria e investigador de aguas continentales. “Se han hecho mediciones y los resultados que se obtienen demuestran que el control de la plaga va a peor”, apunta.

La mosca negra y la renaturalización de ríos

El proyecto para la recuperación del Manzanares comenzó hace cinco años en base a una iniciativa de la plataforma Ecologistas en Acción. Una parte de la misma corrió a cargo de la Politécnica de Madrid. Consistió en abrir las compuertas para eliminar las zonas agua embalsada y dejar que el río recuperase su dinámica natural en cuanto caudales, erosión y sedimentación. Los impulsores del plan destacan que a día de hoy hay presente “más de medio centenar de especies de animales”. Por el contrario, desapareció la práctica deportiva.

El proceso provocó, explica Soriano, la proliferación de la mosca negra. El experto asegura que, al liberar el agua embalsada, se redujo la profundidad del cauce provocando que la luz del sol llegue a las plantas del fondo, conocidas como “hidrófitos”, que ahora tienen mejores condiciones para la vida. Estos vegetales son el sustrato al que se adhieren las larvas de los “Simulium erythrocephalum”, que al haber aumentado la corriente y no haber eliminado vertidos, encuentran en la misma todo el alimento que necesitan. Estas moscas tienen una picadura parecida a los tábanos. Es decir, muerden y lamen con su saliva la sangre que brota, lo que puede derivar en reacciones alérgicas y algunos de estos casos (muchos, según los especialistas) pueden provocar un shock anafiláctico. Soriano alerta de que, además, en el Manzanares ahora hay zonas de encharcamiento, lo que provoca que, a parte de las moscas negras, hayan proliferado los mosquitos comunes.

“Hablar de renaturalización cuando no se eliminan vertidos y no se restaura el caudal es un brindis al sol”, critica el científico, que descarta que en ríos con una profundidad elevada, como la que se necesita para la práctica del piragüismo, que es lo que reclama el Grupo Covadonga, pueda proliferar la mosca negra al no favorecerse el crecimiento de los “hidrófitos”. “No se puede comparar las condiciones del Piles con el Manzanares, pero para adecuar un río hay que tener en cuenta muchas variables, no solo dejarlo correr”, zanja Soriano.

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