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EN LA MITAD DEL MANDATO MUNICIPAL

Plan de vías: tres estaciones en juego

La propuesta de reutilizar la provisional de Sanz Crespo tensionó aún más la bronca sobre la ubicación de la intermodal tras el giro político que la trasladó del Museo del Ferrocarril a Moreda

Un tren pasa bajo la pasarela peatonal del Polígono. Pablo Solares

El 24 de mayo de 2019, dos días antes de las últimas elecciones municipales, el Boletín Oficial del Estado ponía negro sobre blanco el convenio firmado por unanimidad por Ayuntamiento, Principado de Asturias y Ministerio de Fomento –en su calidad de socios de Gijón al Norte– que ubicaba la estación intermodal gijonesa junto al Museo del Ferrocarril y comprometía 814 millones para el plan de vías y la prolongación del metrotrén hasta Cabueñes. Dos años y una pandemia después el escenario es otro bien distinto: el convenio se ha convertido en papel mojado, el plan de vías ha vuelto a ser motivo de enfrentamiento político y hastío ciudadano y la estación intermodal se aproxima cada vez más a la ubicación en Moreda que tenía fijada en 2006 y a la que dieron marcha atrás gobiernos de PP y Foro.

La socialista Ana González, alcaldesa de Gijón, fue la primera en hablar de Moreda. Una opción que consideraba más realista por ser técnicamente menos complicada y económicamente más barata que la ubicación en el Museo del Ferrocarril. Además, y ese argumento fue cogiendo cada vez más peso, facilitaba poner en marcha antes el metrotrén con toda su red de paradas por toda la ciudad. El Principado, también con un gobierno socialista, se posicionó en el mismo sentido. Museo y Moreda son las dos opciones analizadas en el estudio informativo sobre la estación intermodal. Sobre ellas se generó la primera parte de la bronca de este mandato.

Pero nadie esperaba que entrase en liza una tercera opción. Fue el Ministerio quien puso sobre la mesa la posibilidad, más barata aún, de reconvertir la actual estación provisional de Sanz Crespo en la gran estación de Gijón a partir de unos trabajos de ampliación y acondicionamiento. Para el movimiento vecinal que durante años luchó por activar el plan de vías y para el que volver a Moreda era un paso atrás pensar en hacer eterna la estación provisional se entendió como una tomadura de pelo. Más bronca sobre un proyecto trascendental para Gijón que lleva veinte años dando vueltas.

El Ministerio de Transportes (antes Fomento) propuso Sanz Crespo el pasado mes de marzo. Presentó bocetos y escuchó las críticas del grupo de trabajo constituido por técnicos del Ayuntamiento y el Principado; que ni veían encaje a la estación de autobuses ni una buena resolución a la brecha física que las vías generan entre los barrios de Gijón. La defunción de la propuesta de Sanz Crespo se firmó el pasado 10 de mayo. “No es el proyecto que Gijón quiere”, anunció la Alcaldesa tras una reunión de las socios de Gijón al Norte.

Así las cosas, ¿cuál es el escenario en este punto del actual mandato? Para explicarlo hay que ir al acta de ese último consejo de administración de la sociedad gestora del plan de vías y ver los acuerdos adoptados. Uno de ellos supone pedir al Ministerio de Transportes que remita el estudio informativo de la estación al Ministerio de Transición Ecológica para iniciar la evaluación ambiental “proponiendo la solución Moreda como la alternativa elegida por menor coste de inversión, posibilidad de ejecución por fases y menores afectaciones ambientales y a servicios urbanos”. Y otro, que un grupo de trabajo inicie ya las labores para redactar un nuevo convenio ya que el suscrito en 2019 no se adapta a la solución objeto de tramitación en el nuevo estudio informativo. El único desacuerdo se evidenció en el voto de los concejales de Ciudadanos y PP, Rubén Pérez Carcedo y Alberto López-Asenjo, que forman parte del grupo de consejeros que representan al Ayuntamiento.

Mientras la estación busca su sitio, y su vía de financiación que tampoco está clara, desde el Ministerio se sigue adelante con las actuaciones específicas del metrotrén y en el Ayuntamiento se prepara el debate sobre la reordenación urbanística de los espacios liberados de las vías. Todo el mundo tiene claro que el diseño de altas torres de hace casi dos décadas ya no tiene encaje en ese Gijón que se diseña con vistas al 2030. Pero desde el gobierno local tampoco se jalea la propuesta impulsada por un colectivo ciudadanos para que la mayor parte de ese espacio, sobre todo lo que ahora se conoce como “el solarón”, se perpetúe como zona verde en el corazón de la ciudad. Sea como sea la intención del actual equipo de gobierno es que el proyecto quede cerrado, que no ejecutado, en este mandato para que nadie le pueda dar marcha atrás. Ver veremos. La larga y complicada historia del plan de vías demuestra que todos los planes ferroviarios tienen freno, marcha atrás y salida de emergencia.

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