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Investigan la muerte de un gijonés por posible omisión de socorro

“No se escuchó ningún ruido; ha sido una sorpresa”, describen los vecinos del afectado, que no mostraba signos de violencia

Policía Nacional.

Policía Nacional.

La Policía Nacional investiga el fallecimiento de un joven gijonés de 35 años hallado muerto el pasado viernes en su domicilio de la avenida de la Constitución. Aunque se ha descartado cualquier tipo de incidente delictivo como causa del deceso, ya que el cuerpo no mostraba signos de violencia, las pruebas halladas en la vivienda y su disposición en el piso hacen barajar a los agentes la posibilidad de que el varón estuviese acompañado antes de perder la vida. De ser así, esa persona podría haber incurrido en un delito de omisión del deber de socorro al no asistir ni alertar a emergencias de lo ocurrido. “Mi habitación da pared con pared con la suya y esa noche no se escuchó ningún ruido. No era conflictivo”, afirma una de las vecinas, residente en el mismo edificio de la víctima, sorprendida por el luctuoso acontecimiento.

El hombre vivía en una gran torre que se une en la misma urbanización con otro bloque de pisos igual de concurrido. Varios vecinos relatan que, ante la cantidad de residentes, muchos apenas conocen a sus compañeros de puerta, así como que el fallecido, que vivía bajo régimen de alquiler desde hacía tres o cuatro años, no solía frecuentar los espacios comunes. “Iba y volvía de trabajar y poco más, como hacemos la mayoría”, reconocen. Pese a la falta de testigos, la Policía Nacional entiende que existen todavía motivos de sospecha que indican que el joven pudo estar acompañado cuando sufrió la indisposición que le quitó la vida, y estudian si alguien que le acompañaba podría haber pedido auxilio al 112. Sí se ha descartado cualquier tipo de muerte violenta, y a la espera de la autopsia se estima que el fallecimiento se debió al consumo de estupefacientes. De hecho, las diligencias en el juzgado se abrieron solo como una muerte natural.

Otro de los vecinos puerta con puerta de la víctima, añade que el joven era un residente “educado y discreto”, y que aunque había sufrido una “mala racha” vital hace unos años, su vida en el edificio era ahora completamente normal. “Se notaba que estaba mejor de salud. Ha sido una sorpresa mayúscula porque esta comunidad es muy tranquila”, completa.

Aclaran también los inquilinos de la torre que la intervención policial del viernes, a las 10.40 horas, se hizo “con mucha discreción”, ya que la familia del afectado tenía sus propias llaves y no tuvo que pedir ayuda a otros inquilinos. “Nosotros vimos la puerta abierta de refilón, pero creíamos que sería él a punto de salir de casa y no le dimos vueltas. Luego a las pocas horas ya nos enteramos de que había fallecido, no se sabe cómo. Y es una pena, porque era muy joven”, concluyen los testigos.

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