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El pastelero de La Suiza, tras la condena a la CNT: “Han sido cuatro años de escarnio”

“Se ha hecho justicia; mi familia y yo hemos sufrido mucho”, valora José Álvarez tras la sentencia por coacciones graves contra ocho sindicalistas

José Álvarez.

José Álvarez. Marcos León

“Lo que hemos sufrido mi familia y yo, de desprestigio profesional y personal, ha sido un escarnio durante cuatro años, pero me encuentro feliz por la sentencia. Se ha hecho justicia”. Esta es la reflexión del pastelero José Álvarez, dueño de La Suiza, en la avenida de Schultz, durante casi dos décadas, después de conocer el fallo condenatorio contra ocho personas vinculadas a la CNT, incluida una extrabajadora que le acusó de acoso laboral y sexual, a las que se les atribuye un delito de coacciones graves y otro contra la administración de Justicia. La sentencia, que los condenados recurrirán ante la Audiencia Provincial, impone a siete de ellos tres años y medio de cárcel (el octavo ha sido penado con seis meses) por “la presión constante, reiterada y desproporcionada” contra el negocio, hasta que lograron su cierre. “Sufrí la embestida de la CNT durante seis meses. Los condenados estuvieron ejerciendo terrorismo sindical”, añade el pastelero.

Los problemas para José Álvarez, tal y como se recoge en la sentencia, comenzaron el 15 de junio de 2016, momento en el que la pareja sentimental de su empleada provocó un altercado que acabó en juicio. Para evitar que el pastelero ejerciese la acusación contra él, la trabajadora acudió a la CNT y en ese momento comenzó la presión del sindicato. “Lo hizo por evitar que condenasen a su novio, y ahora la que va a entrar en la cárcel es ella”, reflexiona Álvarez.

La sentencia todavía no es firme. Y puede ser recurrida tanto ante la Audiencia como, llegado el caso, ante el Tribunal Supremo. “Está todo acreditado, la sentencia está muy argumentada, con mucha jurisprudencia. Esto compensa moralmente, porque ha sido bastante duro todo. Pero ahora está la satisfacción de que se sabe que yo decía la verdad, que era inocente”, apunta Álvarez.

El fallo judicial, además, incluye para los acusados el pago de 125.428 euros en concepto de responsabilidad civil, por los daños morales causados a la familia y también a los económicos. “Llevaba 18 años en el negocio, que generaba riqueza en Gijón, y al final me vi obligado al cierre porque por más que denunciaba nadie hacía nada para parar todas las concentraciones que hacía”, expone el afectado, que desde hace tres años regenta en Oviedo una chocolatería. “Ha sido una batalla dura, que agota física, mental y económicamente. Pero todo eso te curte, y al ver esta sentencia compensa todo el sufrimiento de mi familia”, confiesa el pastelero.

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