"Y ahora, como a gijoneses no nos gana nadie, vamos a cantar el Gijón del Alma". Con esas frases pronunciadas como epílogo, finalizó la eucaristía en la parroquia de San Pedro en honor al patrón de la ciudad. Una misa reivindicativa, en la que Javier Gómez Cuesta, el párroco de San Pedro, reivindicó la importancia de mantener las tradiciones. "Un pueblo sin tradiciones, es un pueblo sin memoria", aseguró el religioso durante una ceremonia en los que los mensajes al gobierno local fueron una constante. Comenzó, por ejemplo, saludando a las autoridades locales que sí asistieron al encuentro. "Son tiempos controvertidos e intolerantes. Doy la bienvenida a aquellas autoridades locales que han decidido venir libremente", arrancó el sacerdote.

Gijón celebra San Pedro, sin bendición de las aguas Pablo Palomo

La ceremonia habría de haber estado oficiada por Enrique Figaredo, prefecto apostólico de Battambang. Sin embargo, "compromisos ineludibles" llevaron a Figaredo a tener que posponer su intervención, que será el próximo domingo. En su lugar estuvo José Ángel Pravos, vicario episcopal de Gijón-Oriente, que también glosó la relevancia de la religión católica en nuestros días. "Hoy vemos indiferencia en la sociedad y en algunos medios sociales a la Iglesia, pero los tiempos de crisis y desfavorables no afean la acción salvadora de Dios", apuntó el cura ante un templo que registró, manteniendo las distancias de seguridad y las reducciones de aforo, de un gran lleno.

Este año tampoco hubo premio de San Pedro y la tradicional bendición de las aguas se canceló. En su lugar se ofreció en el interior del templo una ofrenda floral a San Pedro. Posteriormente, los asistentes cantaron la salve marinera y despidieron el acto con un emotivo "Gijón del Alma", con el anhelo de que el año que viene la situación sanitaria haya mejorado lo suficiente como para poder retomar la tradición.